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Oct 19

MES MISIONERO EXTRAORDINARIO 2019: Tercera semana: FORMACIÓN.

Formación: bíblica, catequética, espiritual y teológica sobre la «missio ad gentes»”.

1.- LAS “ENCÍCLICAS MISIONERAS”:

  • Una “encíclica” o “carta encíclica” es lo que, en términos de hoy, llamaríamos una “carta circular”. Es una carta solemne, enviada por el Papa a toda la Iglesia –los obispos y el pueblo fiel-, para tratar sobre asuntos importantes de la Iglesia o de la doctrina de la Iglesia; si su contenido trata de ir más allá de los límites de la Iglesia, a las gentes de buena voluntad, se las suele llamar “exhortaciones apostólicas”.
  • Las “encíclicas misioneras”, son aquellas cartas papales que centran su atención y contenido en la primera evangelización o misión “ad gentes”, proponiendo una serie temas-guía, donde se puede constatar la evolución armónica y homogénea del mandato misionero de Cristo: La naturaleza misionera de la Iglesia,  la llamada a la conversión y a la fe, la acción misionera, la implantación de la Iglesia, la responsabilidad entre Iglesias hermanas y la vocación misionera, entre otras.
  • El despertar misionero del inicio del siglo XX sería impensable sin esta referencia a las “encíclicas misioneras” anteriores al concilio Vaticano II, comenzando por la “carta magna” de las misiones, la “Maximum illud”, de Benedicto XV, cuyo centenario ha dado pie a la convocatoria de este Mes Misionero Extraordinario. De hecho, muchos temas del concilio Vaticano II ya se encontraban esbozados en estos documentos preconciliares:

Los Papas de los siglos XX y XXI

1.- 1919 “Maximum illud”, carta apostólica de Benedicto XV. Sobre la propagación de la fe católica en el mundo entero.

a.- Ha sido calificada de “carta magna” de las misiones, como primer documento del siglo XX sobre el tema misionero.

b.- Fue de gran ayuda para la ciencia misionológica, que estaba en sus comienzos, dando pistas sobre historia, teología, pastoral, derecho, cooperación, Obras Misionales, espiritualidad.

c.- Subraya principalmente la preparación, atención y formación continuada de los misioneros, así como la cooperación entre las diversas instituciones, el clero nativo, la cultura local y la necesidad de personal femenino.

2.- 1926 “Rerum Ecclesiae”, carta encíclica misionera de Pío XI, el “Papa de las misiones”. Sobre la acción misionera.

a.- Suma importancia de la formación de los apóstoles nativos (sacerdotes, religiosos y laicos).

b.- Los Obispos, con sus Iglesias particulares, son corresponsables de las misiones junto con el Papa.

c.- La urgencia de anunciar el evangelio a todos los pueblos deriva de la caridad cristiana y del agradecimiento por haber recibido la fe.

d.- Se invita a promover la formación de los catequistas y a introducir las Órdenes contemplativas en los países de misión.

e.- Armoniza, ya antes del concilio Vaticano II, los dos aspectos fundamentales de la misión “ad gentes”: propagar la fe (llamar a la conversión) e implantar la Iglesia.

3.- 1940 “Saeculo exeunte”, carta encíclica de Pío XII. Sobre el modo de promover la obra misional. Dirigida a la Jerarquía de Portugal para agradecer su historia misionera.

a.- Sus contenidos son de valor universal: necesidad de vocaciones misioneras y la urgencia de una formación adecuada de los misioneros.

 

 

 

 

 

4.- 1951 “Evangelii praecones”, carta encíclica de Pío XII. Conmemora el XXV aniversario de la publicación de la encíclica misionera “Rerum Ecclesiae”, de Pío XI.

a.- Armoniza las dos tendencias de la misionología de la época: la llamada a la fe (conversión y salvación en Cristo) y la implantación de la Iglesia por medio de una jerarquía autóctona.

b.- Urge a la formación del clero nativo y a la adaptación a las culturas y costumbres locales.

 

 

 

5.- 1957 “Fidei donum”, carta encíclica de Pío XII. Considerada como el “testamento misionero” del Pío XII. Sobre las misiones, especialmente en África.

a,- Insiste en la organización de la jerarquía local y en la inserción en las situaciones sociales.

b.- La encíclica es un llamado hacia el África, que a mediados del siglo XX iniciaba un camino de estados independientes.

c.- Invita a la corresponsabilidad misionera universal por parte de los Obispos, junto con el Papa.

d.- Al invitar especialmente a los sacerdotes diocesanos, si éstos prestan un servicio misionero, entonces reciben el nombre de “sacerdotes fidei donum”.

e.- Esta invitación se refiere también a toda la Iglesia particular, con la participación de religiosos y seglares.

Nota: El magisterio misionero de Pío XII está relacionado con otros documentos suyos “Mystici Corporis Christi” (1943), “Mediator Dei” (1947), “Haurietis Aquas” (1956), que influirían en los documentos del concilio Vaticano II.

6.- 1959 “Princeps Pastorum”, carta encíclica de Juan XXIII. Sobre el apostolado misionero. Conmemora el XL aniversario de la encíclica “Maximum illud”, de Benedicto XV.

a.- Insiste en la creación y formación del clero nativo, la acción misionera de los laicos (catequistas, jóvenes, Acción Católica) y la formación intelectual, pastoral y espiritual de los evangelizadores.

b.- Relaciona la evangelización con la promoción y progreso humano, que son objeto de otras encíclicas de Juan XXIII: “Mater et Magistra” (1961) y “Pacem in terris” (1963).

 

-Todos los documentos conciliares y postconciliares del Vaticano II tienen un rico contenido evangelizador, pero no explícitamente de misión “ad gentes”:

– 1965 “Nostra aetate”, declaración del Concilio Vaticano II. Sobre las relaciones de la iglesia con las religiones no cristianas.

– 1965 “Decreto Ad Gentes”, decreto del Concilio Vaticano II. Sobre la actividad misionera de la iglesia.

 

 

 

-Tras el concilio Vaticano II, se escribieron otros documentos, pero sólo uno de ellos será considerado “encíclica misionera”:

– 1966 “Graves et increscentes”, carta apostólica de Pablo VI a la pontificia unión misional del clero, para adaptar las obras del apostolado misionero a las exigencias de los nuevos tiempos.

– 1975 “Evangelii Nuntiandi”, exhortación apostólica de Pablo VI. Sobre la evangelización del mundo contemporáneo.

 

 

– 1985 “Slavorum apostoli”, carta encíclica de Juan Pablo II. Sobre San Cirilo y San Metodio como modelos de “inculturación”.

– 1990 “Redemptoris Missio”, carta encíclica misionera de Juan Pablo II.  Sobre la permanente validez del mandato misionero.

 

 

-Ya entrados en el siglo XXI: Tenemos las encíclicas de Benedicto XVI y la exhortación apostólica de Francisco, que dan un fuerte impulso a la misión, pero no tratan directamente el tema de la misión de la Iglesia, ni de la misión “ad gentes”:

– 2005 “Deus caritas est”, carta encíclica de Benedicto XVI. Sobre el ejercicio de la caridad.

– 2007 “Spes salvi”, carta encíclica de Benedicto XVI. Sobre la esperanza cristiana.

– 2009 “Caritas en veritate”, carta encíclica de Benedicto XVI. Sobre el desarrollo humano  integral en la caridad y en la verdad.

 

 

– 2013 “Evangelii gaudium”, exhortación apostólica de Francisco. Sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual.

 

 

 

 

 

2.- SAN JUAN PABLO II A LOS MISIONEROS DE MARIANNHILL (2002):

«Queridos Misioneros de Mariannhill:

Os saludo con afecto en el Señor con ocasión de vuestro capítulo general y dirijo un cordial saludo particularmente al nuevo superior general, padre Dieter Gahlen. Al inicio del tercer milenio cristiano, la congregación de los Misioneros de Mariannhill, como toda la Iglesia, afronta el desafío de recomenzar desde Cristo (cf. Novo millennio ineunte, 29). De acuerdo con el tema elegido para vuestro capítulo general, “Revisar nuestra identidad y nuestra espiritualidad en el alba de una nueva era“, vuestro camino en el futuro es una auténtica renovación de vuestra vida consagrada, en una nueva etapa de crecimiento espiritual y apostólico (cf. Caminar desde Cristo, 19).

Vuestra congregación es el fruto de muchos dones otorgados por Dios a vuestro fundador, el abad Franz Pfanner. Estos dones siguen modelando vuestra comunidad y, como exhorté a los institutos de vida consagrada en mi exhortación apostólica postsinodal Vita consecrata, también vosotros estáis llamados a “reproducir con valor la audacia, la creatividad y la santidad” de vuestro fundador “como respuesta a los signos de los tiempos que surgen en el mundo de hoy” (n. 37). En efecto, sólo con una renovada fidelidad a vuestro carisma fundacional la Congregación podrá afrontar con confianza la misión de anunciar el mensaje salvífico del Evangelio a un mundo cada vez más globalizado que, de muchos modos, se siente turbado por una “crisis de sentido” y por un “pensamiento ambiguo” (Fides et ratio, 81).

 Por esta razón, las palabras de Jesús a Pedro, “rema mar adentro” (“duc in altum”, Lc 5, 4), deben resonar también para vosotros en vuestra vida de misioneros. En la nueva era que está comenzando, debéis ser auténticos misioneros y santos, porque la santidad es el centro de vuestra vocación (cf. Redemptoris missio, 90). Como sabía vuestro fundador, la santidad ha de buscarse e implorarse activamente. Lo subrayó en su lema: Currite ut comprehendatis, “corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios llama desde lo alto en Cristo Jesús” (Flp 3, 14). El abad Pfanner, un hombre celoso de la construcción del Reino, un hombre que perseveró valientemente frente a los obstáculos, os llama a “caminar con esperanza” (Novo millennio ineunte, 58) respondiendo a la llamada de Dios en Jesucristo.

            Vuestro apostolado misionero, fiel a la tradición benedictino-trapense en la que se funda vuestra vida consagrada, florecerá y dará fruto en la medida en que esté firmemente arraigado en el principio “Ora et labora”. De este modo, lograréis también lo que se describe en vuestro Instrumentum laboris como “el equilibrio del misionero contemplativo, el testigo que permanece inmerso en la oración aunque esté ocupado en cumplir su urgente compromiso activo“. Por eso, os exhorto a intensificar vuestra formación en este aspecto crucial de vuestra vocación. La oración y la contemplación no pueden considerarse como algo natural. Es preciso aprender a orar para conversar con Cristo como amigos íntimos (cf. Novo millennio ineunte, 32), y la contemplación diaria del rostro de Cristo fortalecerá en vosotros la realidad de vuestra consagración.

            Queridos hermanos en Cristo, en un mundo donde el drama humano con demasiada frecuencia está marcado por la pobreza, la división y la violencia, el seguimiento de Cristo exige que las personas consagradas respondan con valentía a la llamada del Espíritu a una conversión continua, para dar nuevo vigor a la dimensión profética de su vocación (cf. Caminar desde Cristo, 1). Como misioneros, vuestro testimonio de Cristo significa tomar la cruz por amor al Señor y a vuestro prójimo. Este es el centro de toda proclamación auténtica del Evangelio. La Iglesia cuenta con vuestro compromiso y con vuestro entusiasmo para la misión ad gentes, confiando en que contribuiréis “de forma particularmente profunda a la renovación del mundo” (Vita consecrata, 25).

            La santísima Virgen María, vuestra patrona, que presentó a Cristo como Luz de las naciones, siga siendo vuestra guía en todos vuestros esfuerzos misioneros. Que su madre santa Ana, de la que habéis sido devotos desde el inicio, así como la multitud de testigos de vuestro instituto, os protejan y animen en vuestro camino hacia la santidad. Asegurándoos un recuerdo en mis oraciones, imparto de buen grado a todos los Misioneros de Mariannhill mi bendición apostólica.»

Vaticano, 26 de octubre de 2002

IOANNES PAULUS II

3.- NUESTROS COMIENZOS: “FELIX CULPA” – DE MONJES A MISIONEROS

Nuestras Constituciones declaran que nuestro instituto “‘brotó’ del monasterio trapense fundado por el Abad Franz Pfanner en 1882”. Verdaderamente, somos desde y de Mariannhill, nuestro lugar de nacimiento, nuestra casa-madre. En este lugar, en la particular emergencia histórica de este monasterio y su misión reposan no sólo el origen de nuestro nombre, sino, también, nuestro carisma. Permanecemos para siempre asociados a esta Abadía trapense y su fundador. Los hechos de la historia de nuestros orígenes revelan algo verdaderamente relacionado con “tensiones y transformaciones”. Algo qué será presentado, sin embargo, de un modo escandalosamente breve.

En nuestra experiencia fundacional colectiva uno puede encontrar claramente un designio divino y ver cómo “Dios escribió derecho con renglones torcidos” (Paul Claudel). La fase de gestación de nuestro nacimiento se remonta al capítulo de general de Sept-Fons, de 1879, de la Congregación de Nuestra Señora de La Trapa de Rancé, durante la cual, el Obispo Ricards, de Sudáfrica, pidió misioneros y Pfanner, el entonces Prior del monasterio de Mariastern, declaró: “Si nadie va, yo iré”.

Unos años más tarde, después de que el primer intento de Julio de 1880 de asentarse en Sudáfrica se hubiera convertido en un fracaso, aunque en realidad se convirtió en un peldaño, se fundó el monasterio de Mariannhill: el 26 de Diciembre de 1882. Se esperaba que los monjes hicieran su trabajo misionero. Así que ellos lo hicieron bajo el liderazgo del Prior Pfanner. De tal manera que el monasterio mostrará un notable impulso misionero.

Pero al mismo tiempo, Mariannhill registró tensiones y desacuerdos acalorados, causados por el intento de reconciliar el estilo de vida trapense con el misionero. Y así, aunque su esfuerzo fue bastante justificado y bien intencionado, ocasionó una visita canónica, hecha por el Abad Franz Strunk en 1892, que condujo al retiro del cargo de Pfanner, Abad por aquel entonces, e introdujo a la comunidad en un período de auto-evaluación causado por este conflicto subyacente.

Posteriormente se designó un Administrador, Amandus Schölzig. Algún tiempo después, en Abril de 1894, se convirtió en el Segundo Abad de Mariannhill, pero murió prematuramente, en 1900. Su muerte fue inoportuna, porque él realmente había tenido éxito en resolver el problema que había heredado del Abad Franz Pfanner.

Siguió, entonces, una segunda visita hecha por el mismo visitador y, el mismo año, el nombramiento de un sucesor de Schölzig: el Abad Gerard Woltpert. Él trató de hacer cumplir el informe del visitador, pero fue realmente incapaz de conseguirlo. Y su dimisión fue aceptada, sólo cuatro años más tarde. Hubo de designarse un nuevo Administrador. Lo que se hizo en 1905. El Abad de Gethsemaní, en los EE.UU., Edmund Obrecht, fue designado para el cargo.

Él quiso salvar Mariannhill para la Orden, pero, en cambio, dio lugar a duras críticas y a tensiones crecientes en el propio Mariannhill. Su arrogancia, la actitud inflexible hacia Mariannhill y su deseo de cortar drásticamente su compromiso misionero sólo lo aislaron de los monjes. Estos intentaron desesperadamente hacer oír su voz, pero en vano [8]. Degenerando en una verdadera tormenta, la situación terminó con las decisiones tomadas por el capítulo general de la Orden, de 1907, de poner fin al cargo de Obrecht y, en última instancia, separar Mariannhill de ella.

Este movimiento fue seguido por las maniobras del Abad General, Dom A. Marré, y de Monseñor Millar, para conseguir que Mariannhill digiriese este veredicto de separación en una Conferencia plenaria en Mariannhill, en Mayo de 1908. En cambio, lo que en realidad sucedió es que la conferencia solicitó una administración por su cuenta, adaptada a su situación misionera. Pero esta petición no resultó bien y fue seguida, más tarde, por la decisión del Papa Pío X de separar Mariannhill de la Orden y formar una nueva congregación misionera activa. El decreto de separación se emitió el 2 de Febrero de 1909 y significó una ruptura completa con la Orden de los Cistercienses Reformados.

Esto, tanto para las tensiones como para nuestra transformación básica. ¡En una pequeña cápsula, naturalmente! Pero sobre esto, mucho puede decirse y/o cuestionarse. ¿Cuál fue la verdadera causa de estas tensiones? ¿Quién, entre las partes implicadas en este asunto, acertó en sus decisiones y quién no? ¿Quién tuvo la actitud correcta y quién no? Y si ampliamos el alcance, ¿cuál era “el verdadero espíritu trapense” en aquel tiempo? ¿Fue este fracaso el único, en aquel tiempo, en la historia de los trapenses? ¿Cuáles fueron los modelos operativos implantados, los conceptos utilizados y las nociones a las que se recurrió en aquel tiempo? Algunos de ustedes, aquí, pueden responder a estas últimas preguntas mejor que yo.

Vamos a limitarnos aquí a lo que, en conjunto, puede afirmarse con certeza. A lo siguiente. Es evidente, teniendo en cuenta el contexto de las empresas misioneras trapenses de aquel tiempo, que nuestro caso no presenta ninguna dicotomía entre la vida monástica y la misión. Objetivamente hablando, el deseo del Abad F. Pfanner de armonizar los ideales monástico y misionero fue honesto. Incluso tenía razón al tratar de hacerlo. Sólo tenemos que recordar el Breve de 1870 de Pío IX, al que recurrió el Abad F. Pfanner y que sancionaba las misiones monásticas.

Más aún, Dom Hildebrand Hemptinne, OSB, que fue consultado en el asunto de la separación de Mariannhill e, incluso, preparó el decreto de separación, confirmó el principio de que esto era posible, en su larga prueba desde la historia, en su informe a la Congregación para los Religiosos. Además, la Orden creía que esta armonización era posible, ya que, realmente, hizo mucho para que esto sucediera. Cabe preguntarse, por tanto: ¿qué tipo de esfuerzo misionero era aceptable para los trapenses? En otras palabras, ¿cuánto trabajo activo era compatible con la vida monástica? Pero, incluso, esta cuestión no es la más relevante. A este respecto, permítanme mencionar lo que Dom Hemptinne declaró en relación con nuestro caso -algo especialmente significativo, a mi entender-: Las vidas monástica y misionera pueden conciliarse, pero “con la prudente dirección del abad”.

Además, deseo señalar que, más allá de todos los argumentos que se puedan hacer sobre la razón (o razones) última y definitiva en favor de la separación hay, en el contexto específico de Mariannhill, el siguiente hecho: El Abad Amandus Schölzig restauró con éxito esta unidad una vez, pero se perdió nuevamente con el Abad siguiente. Más aún, en lo sucesivo no pudo encontrarse a nadie realmente capaz de restaurarla. Y, probablemente, la experiencia había durado demasiado. No es de extrañar que, debido a esto, la separación se hizo inevitable. En mi opinión, este punto es capital.

Ahora bien, es en este punto que se puede hablar de una “felix culpa”. De lo que he dicho se deduce que el buen trabajo de Mariannhill tenía que ser quitado al Abad F. Pfanner y sus monjes, yo diría que con el fin de salvarlo. Se convirtió en una “culpa” a causa de los errores cometidos, principalmente por el Abad F. Pfanner, y una “felix” culpa porque él había hecho todo lo posible para convertir esta culpa en un acontecimiento feliz, basado en el gran de éxito misionero de Mariannhill. Pero también es una culpa feliz, en el sentido de que, de esta experiencia, surgió un instituto misionero arraigado en la tradición trapense-benedictina y, por tanto, marcado en su carisma por un conjunto de elementos de la espiritualidad benedictina.

Verdaderamente, este fracaso fue permitido por Dios por una buena razón. Como una figura central en nuestra experiencia fundacional, el Abad F. Pfanner ha dejado su impronta en nuestra espiritualidad e identidad debido, no sólo a que fue un hombre ardiente y con notables características espirituales, sino, también, en razón de su intención y enfoque misioneros. Sin embargo, nuestro carisma no es sólo Pfanneriano, sino también benedictino. Ambos elementos han contribuido a nuestra doble forma. Y así, también podemos sacar valores, ideas e inspiración relevantes para nuestra vida y trabajo a partir de la Regla de San Benito. Más aún, no es sólo por el puro hecho de que surgimos de una comunidad con un estilo de vida y espiritualidad monásticos que puede explicar esto. También por el hecho de que la historia del período de nuestra maduración, en términos de identidad, ha registrado un inequívocamente firme deseo de permanecer conectados, de una manera o de otra, con los trapenses, los cistercienses o los benedictinos.

Ya que puede ser de especial interés para ustedes saber más sobre esta parte de nuestro carisma, aquí está cómo se encuentra clara expresión en nuestro carisma. Aquí está nuestro sello benedictino en pocas palabras: por encima de todo, ora et labora, pero también lectio divina, ferviente amor en comunidad, escucharse mutuamente -y, por tanto, consulta-, -stabilitas loci, obviamente no-, el enfoque misionero y la hospitalidad benedictinos.

Algunos de estos valores o elementos de nuestra espiritualidad son más preciosos en la medida en que estuvieron bien encarnados en la vida y obra del Abad F. Pfanner y de sus monjes. Que fueron el tejido y la fibra de la antigua experiencia de Mariannhill. Su importancia es, por así decirlo, doble, en este sentido.

P. Yves La Fontaine, CMM

P. Juan José Cepedano Flórez CMM.

Misionero de Mariannhill.

+ Salamanca, 12 de Octubre de 2019.

© Imágenes: Internet (Papas), O.M.P. y P. Juan José CMM (láminas).

 


08
Oct 19

Nuevo Superior Regional de los Misioneros de Mariannhill en Papúa- Nueva Guinea

 


   El P. Roland Matoyi CMM                      © Foto: Archivo CMM-P.N.G.

El P. Roland Matoyi CMM tomó posesión de su cargo como Superior Regional de los Misioneros de Mariannhill en Papúa-Nueva Guinea el pasado 27 de septiembre de 2019.

La presencia de los Misioneros de Mariannhill en aquel país se remonta a finales de la década de 1950. El 18 de junio de 1959 el Papa san Juan XXIII dio el mandato a los Misioneros de Mariannhill para erigir el Vicariato Apostólico de Lae. Otro decreto posterior del 15 de noviembre de 1966 elevó el Vicariato al rango de diócesis. Mons. Henry van Lieshout CMM fue su primer obispo residencial. Desde 1960 los sacerdotes y hermanos de Mariannhill han jugado un papel importante en la Diócesis de Lae. El segundo obispo fue Mons. Christian Blouin CMM, fallecido el 12 de enero de 2019. El tercer obispo de Lae, Mons. Rozario Menezes SMM, pertenece a la Sociedad de los Misioneros de Montfort.

El P. Roland Matoyi CMM es el primer Superior Regional africano de Mariannhill en Papúa-Nueva Guinea. Sucede al P. Alfonso Voorn CMM, el último de los misioneros de Mariannhill holandeses en Lae. El nuevo Superior tiene por delante la tarea de mantener y fortalecer la presencia de los Misioneros de Mariannhill en PNG. Esta presencia no se limita a proporcionar agentes pastorales para la Diócesis de Lae, sino también en promover el carisma de la Congregación en el país. La promoción de las vocaciones locales para Mariannhill es una de las tareas más urgentes. El Capítulo General 2016 de los Misioneros de Mariannhill estableció que esta tarea se ha de hacer de manera mancomunada con la Diócesis de Lae y con el resto de las comunidades de Mariannhill en el mundo.

P. Brian Nonde CMM.

Misionero de Mariannhill.


07
Oct 19

MES MISIONERO EXTRAORDINARIO 2019: Segunda semana: TESTIMONIO.

Testimonio: santos, mártires de la misión y confesores de la fe, que son expresión de las Iglesias repartidas por el mundo entero”.

 

 

 

 

 

1.- ALGUNOS DE NUESTROS PATRONOS: 

San Benito. Padre de Mariannhill (Fiesta: 11 de Julio):

Nació en Nursia, en Umbría (Italia), en torno al año 480. Tras estudiar en Roma, llevó una vida eremítica en el monte Subiaco¸ donde se le juntaron varios discípulos. Se trasladó, después, a Monte Cassino, donde fundó el famoso monasterio y escribió su Regla, recibiendo, por ello, el título de “Padre del monacato occidental”. Murió el 21 de marzo de 547.

San Benito y sus monjes evangelizaron Europa, haciendo de sus monasterios centros de culto, cultura y agricultura. Sus granjas, escuelas e iglesias se convirtieron en los pilares sobre los que surgió una nueva sociedad cristiana, tras la caída del Imperio Romano. Nosotros, los Misioneros de Mariannhill, reconocemos a San Benito como modelo de misionero. Por ello, tratamos de poner en práctica, en nuestro enfoque de la misión, la forma holística de la evangelización, que ha sido resumido para nosotros, por el P. Bernhard Huss CMM, como “Mejores campos, casas (hogares), corazones“.

Al mismo tiempo, San Benito es nuestro modelo de vida religiosa. Muchos elementos de su Regla están consagrados en nuestras Constituciones; por ejemplo: “Estamos en el mundo, pero no somos del mundo”; aprender a escuchar y a vivir en la presencia de Dios; autoexamen ante Dios; conversión; paciencia y perseverancia; hospitalidad, uso responsable de las cosas materiales… Todos estos elementos pueden ayudarnos a construir nuestra espiritualidad específica como Misioneros de Mariannhill.

El ‘Ora et Labora‘ de San Benito, nos llama a ser contemplativos en la acción y activos en la contemplación. En sus escritos, el Abad Francisco, nuestro fundador, tiene bastantes pensamientos importantes sobre la importancia de San Benito, especialmente, de cara a ser un religioso que trabaja como misionero.

Santa Teresa del Niño Jesús. Patrona de las Misiones. Activa en la contemplación (Fiesta: 1 de Octubre):

Santa Teresa del Niño Jesús nació en Alençon (Francia), en el año 1873. Siendo aún joven, entró en el monasterio carmelita de Lisieux y practicó las virtudes de la humildad, la sencillez evangélica y una firme confianza en Dios. Con sus palabras y su ejemplo enseñó a las novicias que tenía a su cargo.

Ofreciendo su vida por la salvación de las almas y para la difusión de la fe en las misiones, murió el 30 de septiembre de 1897. El Papa Pío XI la canonizó en 1925 y en 1928 fue declarada Patrona Universal de las Misiones.

Como misioneros, ella es nuestra Patrona; y nos recuerda que el trabajo misionero es, sobre todo, la obra de Dios. Si nosotros, como misioneros activos, miramos hacia Santa Teresita, una monja contemplativa, como nuestra Patrona, es principalmente por dos razones:

1.- Somos misioneros de profesión. En su autobiografía, Santa Teresita escribe: “Me hubiera gustado ser misionero desde la creación del mundo y seguir siéndolo hasta el final de los tiempos“, pues el hecho de ser misioneros no depende de nuestra era, el lugar donde vivimos y trabajamos, del tipo de trabajo que hacemos, los estudios que hemos realizado, las capacidades y las habilidades, la salud o la falta de ella. El nº 105 de nuestras Constituciones dice: “Incluso si los miembros de la Congregación tienen diferentes tareas y servicios, que vivan su vocación misionera mediante la cooperación en el cumplimiento del mandato de la Congregación“.

2.- El amor es el núcleo de nuestra misión. En su autobiografía, Santa Teresita escribe: “El amor es, de hecho, la vocación que incluye a todas las demás… He encontrado mi vocación: mi vocación es el amor“. Siempre hemos de ser conscientes, tanto de uno como de la otra, a fin de no olvidar para quién estamos trabajando y qué papel ha de jugar el amor en nuestro trabajo. El nº 237 de nuestras Constituciones dice: “Como misioneros, sabemos que estamos llamados y enviados por Jesucristo. De ahí que nuestro servicio misionero conjunto debe provenir de una unión íntima con Él. Entonces podemos esperar que este servicio sea fructífero“.

San Francisco Javier. Patrono de las Misiones. Contemplativo en la acción (Fiesta: 3 de Diciembre):

San Francisco Javier nació en el castillo de Javier, en  Navarra (España), en el año 1506. Cuando estudiaba en París, se unió a San Ignacio y fue ordenado sacerdote en Roma, en 1537.

Con gran entusiasmo misionero, fue a Asia, donde entró en contacto, en la India, Indonesia y Japón, con otras culturas y religiones (hinduismo, budismo, sintoísmo e Islam)

y, en el cumplimiento de sus tareas misioneras, descubrió que es esencial, para poder transmitir el cristianismo, aprender la lengua y la cultura de las personas a quienes somos enviados (inculturación del Evangelio y de las tareas misioneras). Murió en el año 1552, en la isla china de Shangchwan, a las puertas del Imperio Chino, que él consideraba como un territorio clave para introducir el cristianismo en Asia. Fue canonizado y proclamado “Patrono de las Misionesen 1622.

Como misioneros, él es nuestro Patrón y nos recuerda que tenemos que seguir trabajando para que venga el Reino de Dios. La celebración de la fiesta de San Francisco Javier no es algo nuevo en nuestra congregación. El Abad Francisco, en sus escritos, hace algunas referencias a San Francisco Javier y a su trabajo como misionero.

2.- NUESTRO FUNDADOR:

Siervo de Dios Abad Francisco Pfanner (1825-1909), fundador de Mariannhill (Conmemoración: 24 de Mayo)

El Abad Francisco, de nombre Wendelin Pfanner, nació el 21 de septiembre de 1825, en Langen (Austria). Siendo universitario sintió la llamada de Dios al sacerdocio y el 28 de julio de 1850 fue ordenado sacerdote.

Tras haber trabajado como párroco y capellán de religiosas, ingresó el 9 de septiembre de 1863 en la Trapa de Maria Wald (Alemania). El 21 de junio de 1869 fundó, en Bosnia, la

Trapa de Maria Stern, de la que fue Prior. Teniendo casi 55 años y la posibilidad de haber sido el primer abad de María Stern, a de un ruego de un obispo misionero, se ofreció voluntario para fundar una Trapa en África del Sur: “Si nadie va, iré yo”.

En la Colina de María y de Ana –en inglés, “Mary-Ann-Hill”-, con el reducido grupo de monjes que le siguió, fundó, el 26 de diciembre de 1882, la Trapa de Mariannhill, de la que llegó a ser su primer Abad y desde la que dirigió la fundación de 28 misiones filiales en el tiempo récord de veinte años. Guiado por la máxima benedictina: “Ora et labora”, con los casi 300 monjes misioneros que la Abadía de Mariannhill llegó a tener y con la ayuda inestimable de las Hermanas Misioneras de la Preciosa Sangre, por él fundadas, el Abad Francisco trabajó sin descanso para hacer realidad su sueño evangelizador, que queda sintetizado en el lema: “Mejores campos, mejores casas, mejores corazones”.

En medio de tanta actividad misionera, el Abad Francisco confió siempre en la Providencia de Dios y puso todas sus misiones bajo la protección de la Virgen María. Convencido del valor sin precio de la Preciosa Sangre de Cristo y movido por el Espíritu Santo, supo unir contemplación y actividad misionera y aceptó la voluntad de Dios en su vida, manifestada en no pocas incomprensiones y enfermedades y, poniendo la mano en el arado, perseveró hasta el final, sin mirar atrás. Finalmente, en la madrugada del 24 de mayo de 1909, relevado de todos sus cargos, moría en la pequeña misión de Emaús. Su causa de beatificación, iniciada el 9 de marzo de 1964, se ha reabierto recientemente, recibiendo el nombre de “Siervo de Dios”.

Testamento espiritual: «Fíjate en el cielo y alégrate. Alégrate porque estarás delante de Dios y le verás. Luchemos y suframos con alegría, coraje y perseverancia hasta el fin».

Su última palabra al morir: «¡Luz!».

3.- NUESTROS ANTEPASADOS:

Hno. Nivard –Georg- Streicher (1854-1927), el “Abad marrón de Mariannhill” y un “Genio con hábito”

Alguien le llamó el “abad marrón de Mariannhill“, un “genio con hábito“. Él fue arquitecto, ingeniero, topógrafo, granjero y amigo y mano derecha del fundador del monasterio, el abad Francisco Pfanner. Sin él y sin muchos otros hermanos misioneros cualificados, Mariannhill no se habría convertido en centro de la Evangelización de Sudáfrica, como es llamado hasta el día de hoy.

El hermano Nivard Streicher nació en 1854, en Erding, cerca de Munich (Alemania), como el segundo de nueve hijos. Su profesión la aprendió de su padre, tras la escuela primaria: se convirtió en carpintero de la construcción y en carpintero artesano, convirtiéndose en maestro carpintero en 1877. Finalmente, profesó como monje trapense en 1882 y llegó a Natal el 12 de julio de 1883.

En Sudáfrica, el hermano Nivard desarrolló sus habilidades como arquitecto por las necesidades de la misión, diseñando sus edificios, de ladrillo rojo, en estilo neo-románico, que se asemeja a la gran tradición monástica de la Edad Media, ayudando, como arquitecto, en más de veinte de las Misiones de Mariannhill. «A menudo conocido como Hermano o Padre Nivard, elaboró los planos para los edificios misioneros de la comunidad de la orden trapense en Mariannhill, cerca de Natal, en Durban» (Juana Walker. Archivos del Departamento de Arquitectura de la Universidad de Pretoria).

Pero no se limitó al diseño y construcción edificios para la misión, también construyó una turbina y un molino, entre otros edificios, para la Misión de Reichenau, diseñó el abastecimiento de agua en Kokstad y, en 1886, llego a diseñar, incluso, las Líneas de ferrocarril de Sudáfrica (SAR).

P. Bernard Huss CMM (1876-1948). Apostolado social: “Mejores campos, casas, corazones”.

El P. Bernard Huss CMM es una de nuestras figuras más significativas e inspiradoras, pues logró que Mariannhill ocupara un lugar de prominencia en el campo de la mejora social de los africanos, siendo la fuerza convincente que extendió el apostolado social, incluso más allá de los confines de Mariannhill, ganando el respeto de todos, incluso del gobierno. El “Natal Daily News” declaró sobre la biografía del P. Huss, escrita por el P. F. Schimlek: “Se trata de una biografía del gran misionero P. Bernard Huss, en quien la obra de su vida tiene más que mostrar que lo que otros muchos misioneros llegan a ver en toda una vida.” (Página 109) ¡Vaya reconocimiento!

Pero hay otro aspecto de la vida del P. Huss capaz de inspirarnos un espíritu misionero. Un buen número de personas testimoniaron que Huss era un hombre de muchas virtudes humanas y espirituales, en realidad un hombre santo. Era humilde y modesto en sus modales, educado, tranquilo y, sin embargo, claro y directo en su lenguaje. Dicen que ha sido un caballero cristiano encantador, un hombre respetado y querido por todos aquellos con los que trabajaba. La alegría, el tacto y la sabiduría fueron también rasgos de su personalidad.

Además el P. Bernard tenía una fuerte confianza en la ayuda de María, Madre de Dios, y estaba dispuesto a sufrir si era por el bien del Reino: “Que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn.10,10). Hay un comentario hecho por Mahatma Gandhi, justo antes de despedirse de él, que es muy esclarecedor y le hace especialmente atractivo: “Usted sabe que una vez dije que me gustaban Cristo y sus enseñanzas, pero no los cristianos. Hoy quiero corregir esta declaración. Padre, si yo hubiera conocido a más gente como usted, creo que también me habrían gustado los cristianos”.

El P. Huss podría ser considerado, también, como uno de nuestros fundadores, pues un elemento intocable de nuestro patrimonio, es, precisamente, el “evangelio social”, que sigue siendo expresado como tal en nuestras actuales Constituciones: “trabajar por la justicia y la liberación del hombre en su conjunto“. (N º 104). En este mundo nuestro, con más necesidad que nunca de la doctrina social de la Iglesia, de la liberación del hombre en su totalidad, de la solidaridad -social y económica, el P. Huss se convierte, para nosotros, Misioneros de Mariannhill, en una sugerente figura misionera y un punto de referencia claro para la futura preservación y actual revitalización de este elemento de nuestra identidad.

El P. Bernard Huss CMM no sólo se preocupó por el desarrollo humano del pueblo a él confiado, mediante el desarrollo agrícola (creando cooperativas), económico y cultural (promoviendo la educación), sino del desarrollo del hombre en su totalidad. Estas áreas de actuación son expresiones de la dimensión esencial de la vocación del hombre, de su dignidad fundamental como hijo de Dios y fueron, también, las expresiones de la misión del P. Huss: la proclamación de la verdad sobre Cristo y el hombre, visto en su “esplendor original”, la construcción del Reino de paz y justicia de Dios.

De hecho, el P. Huss trabajó, también, en la educación de las grandes masas sobre una base religiosa, en referencia al ideal del humanismo cristiano. La “política cristiana” que él defendía y que, en su tiempo, fue denominada “apostolado o trabajo social”, incluye, claramente ahora, lo que hoy llamamos “Justicia, Paz, Desarrollo e Integridad de la Creación“.

Testamento espiritual:Mejores campos, mejores hogares, mejores corazones“, para que los hombrestengan vida y la tengan en abundancia” (Jn.10:10).

Últimas palabras: Tanto hecho y tanto por hacer”.

4.- NUESTROS MÁRTIRES:

Beato Engelmar Unzeitig CMM (1911-1945), “Mártir de la caridad” y “Ángel de Dachau” (2 de Marzo)

El Beato Engelmar Hubert Unzeitig CMM nació el 1 de marzo de 1911 en Greifendorf (actual República Checa), y fue bautizado con el nombre de Hubert. Queriendo ser misionero, ingresó en 1934 en el noviciado de Mariannhill en Holanda. Después de realizar los estudios de filosofía y teología en Würzburg (Alemania), fue ordenado sacerdote el 6 de agosto de 1939.

A mediados de 1941, ingresó como prisionero en el Campo de Concentración de Dachau, con el número 26.147 y, durante los casi cuatro años que estuvo confinado en aquel lugar de muerte y desolación, jamás dejó de ser misionero, pues su corazón albergaba a un fiel religioso, a un celoso sacerdote, a un valiente misionero y a todo un gigante de la caridad cristiana. El testimonio de su vida y de su oración, su afabilidad y paciencia, la fidelidad a su consagración religiosa, su prudencia al hablar y su sabiduría al callar, su generosidad a la hora de compartir lo que tenía y su coraje para mendigar en favor de los más necesitados, dieron una eficacia insospechada a su presencia y quehacer pastoral en el Campo.

Terminó sus días en coherencia con la que había sido la tónica de su existencia, pues estando ya para terminar la Segunda Guerra Mundial, se ofreció voluntario para atender a los enfermos, víctimas de una epidemia de tifus. En pocas semanas, contrajo él mismo la enfermedad y, amaneciendo el 2 de marzo de 1945, a la edad de 34 años, moría de tifus, este joven sacerdote y misionero de Mariannhill, que a tantos prisioneros había ayudado a bien morir, y salía de este mundo con el corazón en la mano, tal como había vivido en él, recibiendo el sobrenombre de “Mártir de la caridad” y de “Ángel

de Dachau”, porque así se comportó en medio de aquel infierno.

Debido a la fama de santidad con la que vivió y murió, su cadáver fue incinerado en solitario y sus cenizas, sacadas clandestinamente del Campo de Concentración de Dachau, reposan en la iglesia de Mariannhill en Würzburg. El P. Engelmar fue beatificado en la Catedral de San Kilian, de Würzburg (Alemania), el 24 de Septiembre de 2016.

Testimonio personal del P. Engelmar: «Continúo aceptando cada cosa de manera agradecida, como venida de la mano de Dios, sea lo que sea; y pido tener más amor y fidelidad, con el fin de hacer volver a Dios a todos aquellos que están cerca de nosotros y que se encuentran lejos de Él».

Testamento espiritual: «El bien es inmortal y la victoria debe ser de Dios, aunque a veces parezca una tarea inútil extender el Amor de Dios en el mundo. De cualquier forma, el corazón del hombre desea el amor. Al final nada se resiste a la fuerza del amor, con tal de que esté basado en Dios y no en las criaturas. Sigamos haciendo lo posible y ofrezcamos» (Campo de Concentración de Dachau, Febrero de 1945).

Los Mártires de Zimbabwe… y muchos más

Los “mártires” de Zimbabwe son los Misioneros de Mariannhill que fueron asesinados como resultado de la violencia existente en este país durante y después de la guerra de liberación (1976-1987). “Gracias a Dios que no sólo existe el martirio en nuestra historia pasada, sino también en el presente. Hay sacerdotes, monjas, catequistas y simples campesinos que han sido asesinados… perseguidos porque permanecieron fieles a su fe y a su único y verdadero Dios” (Monseñor Oscar Arnulfo Romero).

Aunque los motivos de los asesinos no siempre son claros, se puede decir que el personal de la misión asesinado, de la diócesis de Bulawayo (Zimbabwe), pertenece a los ‘mártires’ modernos de la Iglesia. Ellos eran conscientes del peligro que corrían sus vidas, pero se mantuvieron en sus puestos de misión. Algunos fueron emboscados; uno de ellos, cruelmente asesinado.

Antes de disparar al obispo Arnold G. Schmitt CMM, al P. Possenti Anton Weggartner CMM y a la Hna. Francis van den Berg CPS, el asesino exclamó: “Los misioneros son enemigos del pueblo“. El Hno. Peter E. Geyermann CMM,  el Hno. Andreas G. von Arx CMM, el P. Matthias Sutterlüty CMM y el Hno. Killian Knoerl CMM sólo trabajaban en el servicio de los demás. ¿Qué hicieron la Hna. Ferdinanda Ploner CPS, una comadrona, y la Dra. Hanna Decker, una médico misionera, sino ayudar a las personas en su hospital y sus clínicas?

A ellos cabe añadir, también, un amplio elenco de misioneros de Mariannhill y de la amplia familia de Mariannhill, que perdieron la vida, de forma violenta, en el ejercicio de su servicio misionero a la Congregación y a la Iglesia. Nadie sabe por qué fueron asesinados, pero una cosa es cierta, todos ellos fueron testigos de su vocación misionera y, por lo tanto, merecen nuestro respeto. Por ello, los Misioneros de Mariannhill conmemoramos a todos aquellos hermanos nuestros, que perdieron sus vidas violentamente en su servicio misionero, el día 5 de Diciembre.

Testimonio de Mons. Henry Karlen, Arzobispo de Bulawayo:Todos tenemos que ir por el camino de la Cruz, todos tenemos que aprender el significado del grano de trigo que muere. Esto nos dará nuevas fuerzas, para empezar de nuevo y seguir adelante“. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo. Sin embargo, si muere, lleva mucho fruto” (Jn.12,24). Atendiendo a estas palabras, la muerte de estos misioneros se explica, únicamente, desde el punto de vista cristiano y mesiánico.

P. Juan José Cepedano Flórez CMM.

Misionero de Mariannhill.

+ Salamanca, 6 de Octubre de 2019.

© Imágenes: Obras Misioneras Pontificias y Archivo CMM.

 

 

 

 


01
Oct 19

MES MISIONERO EXTRAORDINARIO 2019: Primera semana: ORACIÓN.

Encuentro personal con Jesucristo, vivo en su Iglesia: Eucaristía, Palabra de Dios, oración personal y comunitaria”.

 

 

 

 

 

 

1.- La oración del Papa Francisco para el Mes Misionero Extraordinario:

«Padre nuestro, Tu Hijo Unigénito Jesucristo resucitado de entre los muertos
encomendó a sus discípulos el mandato de “id y haced discípulos a todas las gentes” Tú nos recuerdas que a través de nuestro bautismo somos partícipes de la misión de la Iglesia

Por los dones de tu Santo Espíritu, concédenos la gracia de ser testigos del Evangelio, valientes y tenaces, para que la misión encomendada a la Iglesia,
que aún está lejos de ser completada, pueda encontrar manifestaciones nuevas y eficaces que traigan vida y luz al mundo.

Ayúdanos a hacer que todos los pueblos puedan experimentar el amor salvífico y la misericordia de Jesucristo, Él que es Dios y vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén»

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2.- El Santo Rosario Misionero (OMP): En el mes de la Virgen del Rosario y de la Patrona de las Misiones, Santa Teresita del Niño Jesús, no podía faltar el rezo diario del Rosario Misionero, que tiene cinco colores diferentes de cuentas, uno por cada continente, para orar por las misiones y los misioneros que la Iglesia tiene en cada parte del mundo.

1.- El primer misterio es de color verde y se reza por los habitantes de África, pues el color verde nos recuerda las verdes selvas habitadas por nuestros hermanos africanos.

2.- El segundo misterio es de color rojo y se reza por los habitantes de América, pues el color rojo simboliza la sangre derramada por los mártires que dieron su vida durante la evangelización de este continente.

3.- El tercer misterio es de color blanco y se reza por los habitantes de Europa, pues el color blanco nos recuerda a la raza blanca, originaria de este continente y al color de las vestiduras del Papa, que también tiene su sede en él.

4.- El cuarto misterio es de color azul y se reza por los habitantes de Oceanía, pues el color azul nos habla de las miles de islas que están esparcidas en las azules aguas del Océano Pacífico.

5.- El quinto misterio es de color amarillo y se reza por los habitantes de Asia, pues el color amarillo nos trae a la memoria las razas de este color que lo habitan.

-o-0-o-

3.- Las oraciones de los Misioneros de Mariannhill: Para esta primera semana, centrada en la oración, los Misioneros de Mariannhill queremos aportar nuestro granito de arena y compartir con vosotros algunas oraciones que nosotros mismos usamos a diario, para que os unáis con nosotros y recemos juntos en favor de nuestras misiones y de la Misión Universal de la Iglesia, de la cual formamos parte:

a.- La oración del Abad Francisco Pfanner, nuestro fundador:

«Vosotros, todos los santos de Dios, por la Sangre preciosa de Cristo el Señor, obtenedme la gracia que pueda alcanzar:

Siempre hacer la voluntad de mi Dios, siempre estar unido a Dios. Sólo pensar en las cosas de Dios, solo hacer todas las cosas por Dios.

Entender lo que soy a los ojos de Dios, conocer mejor la voluntad de mi Dios; en todo quedar recogido en Dios; en todo buscar la gloria de Dios.»

b.- El rezo de la Novena diaria a Santa Ana, quien es, junto a la Virgen María, nuestra Co-patrona:

«Bendita sea Santa Ana, Patrona de Mariannhill y de todas sus obras y misiones.

A Ti, que fuiste madre de María y abuela de Jesús, te pedimos por nuestros misioneros y misioneras, por nuestros familiares, amigos y bienhechores, tanto vivos como difuntos.

Santa Ana, ruega por nosotros todos los días de nuestra vida. Amen.»

c.- Las preces que usamos a diario en nuestras comunidades, pidiendo por nuestros misioneros, bienhechores, familiares y amigos:

«Pidamos con confianza, hermanos, la misericordia de Dios Padre, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Que todos los pueblos, Señor, te conozcan como al único Dios verdadero, / y a Jesucristo, como el Salvador que Tú has enviado.

Envía, Señor, operarios a tu mies, / para que tu nombre sea conocido en el mundo.

Derrama, Señor, tu bendición sobre nuestra Congregación, Región y Comunidad, / y ayúdanos a servirte con fidelidad.

A nuestros familiares, amigos y bienhechores concédeles tus bienes, / y que tu bondad les dé la vida eterna.

Concede a nuestro(s) hermano(s) difunto(s) NN… una morada contigo en el Cielo, / y que su(s) alma(s), por tu misericordia, descanse(n) en paz.

Oremos: Oh Dios, que inflamaste el corazón de tu siervo Francisco para la salvación de los hombres y le llamaste a ser apóstol de los pueblos africanos, te rogamos que glorifiques a tu siervo Francisco y suscites, de entre tu santo pueblo, hombres y mujeres para renovar tu Reino en la Tierra y difundirlo más y más, para tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

María, Reina de las misiones. / Ruega por nosotros.

d.- Las preces diarias de uso alternativo por nuestros misioneros, bienhechores, familiares y amigos.

«Dios, Padre bueno, te pedimos:

– que todos los pueblos te reconozcan y en tu Hijo Jesucristo se salven;

– que aquéllos, a los que Tú llamas a ser misioneros, respondan con generosidad;

– que ayudes a nuestros misioneros y misioneras;

– que bendigas a nuestros familiares, amigos y bienhechores;

– que recompenses con la vida eterna a nuestros difuntos.

Oremos: Oh Dios, que inflamaste el corazón de tu siervo Francisco para la salvación de los hombres y le llamaste a ser apóstol de los pueblos africanos, te rogamos que glorifiques a tu siervo Francisco y suscites, de entre tu santo pueblo, hombres y mujeres para renovar tu Reino en la Tierra y difundirlo más y más, para tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

María, Reina de las misiones. / Ruega por nosotros.

Santa Ana, Patrona de Mariannhill. / Ruega por nosotros.

San José, Protector de Mariannhill. / Ruega por nosotros.

San Benito, Padre de Mariannhill. / Ruega por nosotros.

San Francisco Javier, Patrono de las misiones. / Ruega por nosotros.

Santa Teresa del Niño Jesús, Patrona de las misiones. / Ruega por nosotros.

Beato Engelmar, Mártir de la caridad y Ángel de Dachau. / Ruega por nosotros.

P. Juan José Cepedano Flórez CMM.

Salamanca, 21 de Junio de 2019.

(Todas las imágenes han sido tomadas de Internet)

 


01
Oct 19

Un nuevo frater para la Región Española de Mariannhill (30-IX-2019)

El Frt. Yared Ouma Onyango Omondi CMM
© P. Juan José Cepedano Flórez CMM

Finalizado ya su Noviciado y habiendo realizado ya su primera profesión religiosa, el pasado día 12 de Septiembre, llegó destinado a la Casa de Formación que los Misioneros de Mariannhill tenemos en Salamanca, procedente del monasterio de Mariannhill, en Sudáfrica, el Frt. Yared Ouma Onyango Omondi CMM, originario de Siaya (Kenia), para realizar en España la formación necesaria y los estudios pertinentes para convertirse en sacerdote misionero de Mariannhill, comenzando por lo más básico y que desde hoy va a ser su principal ocupación académica: aprender la lengua de Cervantes, que usará, después, en sus estudios filosóficos y teológicos, en sus tareas pastorales y en su trato con la gente.

Desde aquí le damos la bienvenida y rogamos le tengáis, también, en vuestras oraciones, para que sepa perseverar y ser un sacerdote santo y un buen misionero de Mariannhill.


30
Sep 19

Nota necrológica CMM-Zambia: P. Christopher Kafula CMM (24-IX-2019)


+  P. Christopher Kafula CMM
©   Archivo CMM-Zambia

“Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ya vivamos ya muramos, del Señor somos.”

(Rom.14,8)

Rogamos oraciones por el eterno descanso de nuestro hermano, el P. Christopher Kafula CMM.

Nacimiento: 29-IX-1969.
Profesión religiosa: 2-II-1993.

Ordenación sacerdotal: 7-II-1999.

Óbito: 29-IX-2019, en Lusaka.

R. I. P.

 

 


30
Sep 19

El Mes Misionero Extraordinario… ¿del Papa Francisco o de toda la Iglesia?

Con motivo del centenario de la carta apostólica “Maximum illud”, de Benedicto XV, promulgada el 30 de Noviembre de 1919, el Papa Francisco quiere ponernos, a todos los que formamos la Iglesia Universal, en “estado de misión”, convocándonos a un Mes Misionero Extraordinario, para este mes de Octubre de 2019, en el cual quedará engarzada la Jornada del Domund de este año y que lleva por lema: “Bautizados y enviados”.

– Preguntas de navegantes:

¿Y para que todo un mes dedicado a la misión; no basta con un día, como siempre?

La convocatoria de este Mes Misionero Extraordinario es, en realidad, como una sacudida o llamada de atención que el Papa Francisco nos hace a toda la Iglesia Universal, para despertarnos de nuestro letargo, un lujo que, como cristianos del siglo XXI, no podemos permitirnos, en los tiempos que corren.

Pero, vayamos a la fuente: “Deseo que la celebración de los 100 años de la Maximum illud, en el mes de octubre de 2019, sea un tiempo propicio para que [1] la oración, [2] el testimonio de tantos santos y mártires de la misión, [3] la reflexión bíblica y teológica, la catequesis y [4] la caridad misionera contribuyan a EVANGELIZAR SOBRE TODO A LA IGLESIA, para que, reencontrada LA FRESCURA Y EL ARDOR DEL PRIMER AMOR por el Señor crucificado y resucitado, pueda evangelizar al mundo con CREDIBILIDAD Y EFICACIA EVANGÉLICA” (Discurso del 3 de Junio de 2017).

¿Y van a estar con las huchas por la calle todo el mes de Octubre?

No, no, tranquilo, ¡Ja, ja, ja!, que no se trata de eso. Estamos acostumbrados a escuchar que “Hacienda somos todos”, aunque no a todos les guste ese “slogan” publicitario que hace daño en los bolsillos, pero quizá no estemos tan acostumbrados a escuchar y, menos aún, a sentir y vivir que “La Iglesia somos todos” y que ese “slogan” afecta a la totalidad de nuestro ser, máxime cuando estamos acostumbrados a escuchar y pensar que la “Iglesia son los curas y las monjas”… Ya sabéis, “la fe entra por los oídos” y “eso” se pasa de padres a hijos… ¡Ay, Dios mío!, las cosas que hay que escuchar…

¿ Pero, si ya están los misioneros, ¿para qué hacemos falta nosotros?

Pues sí, ellos son los profesionales” de la misión, pero, al igual que nosotros ahora, antes de sentir su llamada a dedicarse de forma preferencial y/o exclusiva a la misión “ad gentes”, ellos también formaron parte de ese gran contingente de los bautizados de la Iglesia Universal; un gran contingente de cristianos, que somos misioneros en función de nuestro Bautismo. Pero “Si la crisis de la misión es una crisis de fe, la madurez de la fe de la Iglesia se manifiesta con coraje en su misión de atraer a todos a Cristo” y eso hace necesaria la convocatoria y razón de ser de este Mes Misionero Extraordinario.

¿Y va de verdad que eso es para todos o son cosas del Papa?

El lema Bautizados y enviados” nos implica a todos, pues, en virtud de nuestro Bautismo, formamos parte de una Iglesia que es Misionera desde sus inicios, en virtud del mandato misionero de Cristo Jesús a sus discípulos: “Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»” (Mt.28,18-20).

– Nota: Si consultamos el “Diccionario Enciclopédico de Biblia y Teología” (Biblia.Work), podemos leer:

«Con la expresión “mandato” queremos decir el “encargo” misionero que Cristo confió a su Iglesia (Mt.28,19-20;; Mc.16,15-18). La expresión tiene sentido de “urgencia”, a partir de una misión que tiene su origen en el amor de Dios, que deriva a toda la humanidad (cfr. Jn.3,16). Toda la Iglesia y todos los cristianos en particular (como llamados a la santidad y al apostolado) quedan responsabilizados respecto a la misión.

Este “mandato” o encargo misionero de Jesús sigue aconteciendo. […] El deber de “hacer discípulos a todos los pueblos” (Mt.28,19) resume todos los aspectos de la misión anuncio de la salvación en Cristo, llamada a la fe, entrada en la comunidad eclesial por el bautismo, etc. Equivale, pues, a construir la comunidad-familia “convocada” por Jesús (su Iglesia) (cfr. Mt.16,18).»

– “Yo soy una misión en esta Tierra”

En este sentido, el propio Papa Francisco nos recuerda que todos y cada uno de nosotros “Somos una misión y remacha esta afirmación, diciendo: “Yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión; todo bautizado y bautizada es una misión”. Pero, claro, para ello, es necesario poner en práctica el mandamiento del amor, a Dios y al prójimo, que está a la base de toda misión y de todo mandato misionero, pues, como afirma Francisco: “quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida”.

Para llevar a cabo este Mes Misionero Extraordinario, con ese enfoque de conversión y recapacitación misionera, que el Papa quiere darle, de cara a reavivar la conciencia bautismal del Pueblo de Dios en relación con la misión de “la Iglesia de Cristo en misión en el mundo, el propio Francisco nos ofrece unas pautas a seguir, dividiendo ese Mes en cuatro semanas, cuyo carácter propio viene expresado en los entrecomillados del cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos:

– Primera semana: ORACIÓN: Encuentro personal con Jesucristo, vivo en su Iglesia: eucaristía, Palabra de Dios, oración personal y comunitaria”.

– Segunda semana: TESTIMONIO: Testimonio: santos, mártires de la misión y confesores de la fe, que son expresión de las Iglesias repartidas por el mundo entero”.

– Tercera semana: FORMACIÓN:Formación: bíblica, catequética, espiritual y teológica sobre la «missio ad gentes»”.

 – Cuarta semana: SOLIDARIDAD Y CARIDAD: “Caridad misionera: como apoyo material para el inmenso trabajo de evangelización, de la «missio ad gentes» y de la formación cristiana de las Iglesias más necesitadas”.

 De esta forma, “el Mes Misionero Extraordinario de Octubre de 2019 podría proponerse como el inicio de una aventura de fe, de oración, de reflexión y de caridad que no termine con el mes de octubre de 2019, sino que pueda culminar en formas apropiadas de un apasionado y cada vez más renovado compromiso con la missio ad gentes, como motor y paradigma de toda la vida y misión de la Iglesia”.

P. Juan José Cepedano Flórez CMM.

Misionero de Mariannhill.

+ Salamanca, 30 de Septiembre de 2019.

© Imágenes: Obras Misioneras Pontificias y P. Juan José CMM.


26
Sep 19

DOMUND 2019: Bautizados y enviados

DOMUND 2019: Bautizados y enviados:

La Iglesia de Cristo en misión en el mundo

Queridos hermanos y hermanas:

He pedido a toda la Iglesia que durante el mes de octubre de 2019 se viva un tiempo misionero extraordinario, para conmemorar el centenario de la promulgación de la Carta apostólica Maximum illud del Papa Benedicto XV (30 noviembre 1919). La visión profética de su propuesta apostólica me ha confirmado que hoy sigue siendo importante renovar el compromiso misionero de la Iglesia, impulsar evangélicamente su misión de anunciar y llevar al mundo la salvación de Jesucristo, muerto y resucitado.

El título del presente mensaje es igual al tema del Octubre misionero: Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo. La celebración de este mes nos ayudará en primer lugar a volver a encontrar el sentido misionero de nuestra adhesión de fe a Jesucristo, fe que hemos recibido gratuitamente como un don en el bautismo. Nuestra pertenencia filial a Dios no es un acto individual sino eclesial: la comunión con Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, es fuente de una vida nueva junto a tantos otros hermanos y hermanas. Y esta vida divina no es un producto para vender —nosotros no hacemos proselitismo— sino una riqueza para dar, para comunicar, para anunciar; este es el sentido de la misión. Gratuitamente hemos recibido este don y gratuitamente lo compartimos (cf. Mt 10,8), sin excluir a nadie. Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, y a la experiencia de su misericordia, por medio de la Iglesia, sacramento universal de salvación (cf. 1 Tm 2,4; 3,15; Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 48).

La Iglesia está en misión en el mundo: la fe en Jesucristo nos da la dimensión justa de todas las cosas haciéndonos ver el mundo con los ojos y el corazón de Dios; la esperanza nos abre a los horizontes eternos de la vida divina de la que participamos verdaderamente; la caridad, que pregustamos en los sacramentos y en el amor fraterno, nos conduce hasta los confines de la tierra (cf. Mi 5,3; Mt 28,19; Hch 1,8; Rm 10,18). Una Iglesia en salida hasta los últimos confines exige una conversión misionera constante y permanente. Cuántos santos, cuántas mujeres y hombres de fe nos dan testimonio, nos muestran que es posible y realizable esta apertura ilimitada, esta salida misericordiosa, como impulso urgente del amor y como fruto de su intrínseca lógica de don, de sacrificio y de gratuidad (cf. 2 Co 5,14-21). Porque ha de ser hombre de Dios quien a Dios tiene que predicar (cf. Carta apost.  Maximum illud).

Es un mandato que nos toca de cerca: yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión; todo bautizado y bautizada es una misión. Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida. Para el amor de Dios nadie es inútil e insignificante. Cada uno de nosotros es una misión en el mundo porque es fruto del amor de Dios. Aun cuando mi padre y mi madre hubieran traicionado el amor con la mentira, el odio y la infidelidad, Dios nunca renuncia al don de la vida, sino que destina a todos sus hijos, desde siempre, a su vida divina y eterna (cf. Ef 1,3-6).

Esta vida se nos comunica en el bautismo, que nos da la fe en Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, nos regenera a imagen y semejanza de Dios y nos introduce en el cuerpo de Cristo que es la Iglesia. En este sentido, el bautismo es realmente necesario para la salvación porque nos garantiza que somos hijos e hijas en la casa del Padre, siempre y en todas partes, nunca huérfanos, extranjeros o esclavos. Lo que en el cristiano es realidad sacramental —cuyo cumplimiento es la eucaristía—, permanece como vocación y destino para todo hombre y mujer que espera la conversión y la salvación. De hecho, el bautismo es cumplimiento de la promesa del don divino que hace al ser humano hijo en el Hijo. Somos hijos de nuestros padres naturales, pero en el bautismo se nos da la paternidad originaria y la maternidad verdadera: no puede tener a Dios como padre quien no tiene a la Iglesia como madre (cf. San Cipriano, La unidad de la Iglesia católica, 4).

Así, nuestra misión radica en la paternidad de Dios y en la maternidad de la Iglesia, porque el envío manifestado por Jesús en el mandato pascual es inherente al bautismo: como el Padre me ha enviado así también os envío yo, llenos del Espíritu Santo para la reconciliación del mundo (cf. Jn 20,19-23; Mt 28,16-20). Este envío compete al cristiano, para que a nadie le falte el anuncio de su vocación a hijo adoptivo, la certeza de su dignidad personal y del valor intrínseco de toda vida humana desde su concepción hasta la muerte natural. El secularismo creciente, cuando se hace rechazo positivo y cultural de la activa paternidad de Dios en nuestra historia, impide toda auténtica fraternidad universal, que se expresa en el respeto recíproco de la vida de cada uno. Sin el Dios de Jesucristo, toda diferencia se reduce a una amenaza infernal haciendo imposible cualquier acogida fraterna y la unidad fecunda del género humano.

El destino universal de la salvación ofrecida por Dios en Jesucristo condujo a Benedicto XV a exigir la superación de toda clausura nacionalista y etnocéntrica, de toda mezcla del anuncio del Evangelio con las potencias coloniales, con sus intereses económicos y militares. En su Carta apostólica Maximum illud, el Papa recordaba que la universalidad divina de la misión de la Iglesia exige la salida de una pertenencia exclusiva a la propia patria y a la propia etnia. La apertura de la cultura y de la comunidad a la novedad salvífica de Jesucristo requiere la superación de toda introversión étnica y eclesial impropia. También hoy la Iglesia sigue necesitando hombres y mujeres que, en virtud de su bautismo, respondan generosamente a la llamada a salir de su propia casa, su propia familia, su propia patria, su propia lengua, su propia Iglesia local. Ellos son enviados a las gentes en el mundo que aún no está transfigurado por los sacramentos de Jesucristo y de su santa Iglesia. Anunciando la Palabra de Dios, testimoniando el Evangelio y celebrando la vida del Espíritu llaman a la conversión, bautizan y ofrecen la salvación cristiana en el respeto de la libertad personal de cada uno, en diálogo con las culturas y las religiones de los pueblos donde son enviados. La missio ad gentes, siempre necesaria en la Iglesia, contribuye así de manera fundamental al proceso de conversión permanente de todos los cristianos. La fe en la pascua de Jesús, el envío eclesial bautismal, la salida geográfica y cultural de sí y del propio hogar, la necesidad de salvación del pecado y la liberación del mal personal y social exigen que la misión llegue hasta los últimos rincones de la tierra.

La coincidencia providencial con la celebración del Sínodo especial de los obispos para la región Panamazónica me lleva a destacar que la misión confiada por Jesús, con el don de su espíritu, sigue siendo actual y necesaria también para los habitantes de esas tierras. Un Pentecostés renovado abre las puertas de la Iglesia para que ninguna cultura permanezca cerrada en sí misma y ningún pueblo se quede aislado, sino que se abran a la comunión universal de la fe. Que nadie se quede encerrado en el propio yo, en la autorreferencialidad de la propia pertenencia étnica y religiosa. La pascua de Jesús rompe los estrechos límites de mundos, religiones y culturas, llamándolos a crecer en el respeto por la dignidad del hombre y de la mujer, hacia una conversión cada vez más plena a la verdad del Señor resucitado que nos da a todos la vida verdadera.

A este respecto, me vienen a la mente las palabras del papa Benedicto XVI al comienzo del encuentro de obispos latinoamericanos en Aparecida, Brasil, en el año 2007, palabras que deseo aquí recordar y hacer mías: «¿Qué ha significado la aceptación de la fe cristiana para los pueblos de América Latina y del Caribe? Para ellos ha significado conocer y acoger a Cristo, el Dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas. Cristo era el Salvador que anhelaban silenciosamente. Ha significado también haber recibido, con las aguas del bautismo, la vida divina que los hizo hijos de Dios por adopción; haber recibido, además, el Espíritu Santo que ha venido a fecundar sus culturas, purificándolas y desarrollando los numerosos gérmenes y semillas que el Verbo encarnado había puesto en ellas, orientándolas así por los caminos del Evangelio. […] El Verbo de Dios, haciéndose carne en Jesucristo, se hizo también historia y cultura. La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso. En realidad sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado» (Discurso en la Sesión inaugural, 13 mayo 2007).

Confiemos a María, nuestra Madre, la misión de la Iglesia. La Virgen, unida a su Hijo desde la encarnación, se puso en movimiento, participó totalmente en la misión de Jesús, misión que a los pies de la cruz se convirtió también en su propia misión: colaborar como Madre de la Iglesia que en el Espíritu y en la fe engendra nuevos hijos e hijas de Dios.

Quisiera concluir con unas breves palabras sobre las Obras Misionales Pontificias, ya propuestas como instrumento misionero en la  Maximum illud. Las OMP manifiestan su servicio a la universalidad eclesial en la forma de una red global que apoya al Papa en su compromiso misionero mediante la oración, alma de la misión, y la caridad de los cristianos dispersos por el mundo entero. Sus donativos ayudan al Papa en la evangelización de las Iglesias particulares (Obra de la Propagación de la Fe), en la formación del clero local (Obra de San Pedro Apóstol), en la educación de una conciencia misionera de los niños de todo el mundo (Obra de la Infancia Misionera) y en la formación misionera de la fe de los cristianos (Pontificia Unión Misional). Renovando mi apoyo a dichas obras, deseo que el Mes Misionero Extraordinario de Octubre 2019 contribuya a la renovación de su servicio a mi ministerio misionero.

A los misioneros, a las misioneras y a todos los que en virtud del propio bautismo participan de algún modo en la misión de la Iglesia, les envío de corazón mi bendición.

Francisco

Vaticano, 9 de junio de 2019,

Solemnidad de Pentecostés

 

 

 

 


26
Sep 19

El abanico del Evangelio

El abanico del Evangelio

Es el Evangelio como un abanico un tanto peculiar. Lo más importante en todo abanico es el tornillo o pasador que une las varillas, sobre las que luego se desplegará la tela.

Jesucristo, Hijo del Padre e hijo de María, Dios y Hombre, único Salvador del ser humano y Mediador entre éste y Dios, es el tornillo-pasador de ese peculiar abanico, que decimos ser el Evangelio.

¿Y cuáles con las varillas del abanico? No pueden ser otras que las principales facetas del misterio de Jesucristo. Hemos identificado doce, que vamos a ir enumerando y diciendo una breve palabra sobre cada una de ellas.

 

 

Primera varilla: Nace para todos

 Aquel al que esperábamos ha llegado. Nació para los  de cerca y los de lejos: para todos. Este Niño es el regalo de Dios a la humanidad. Por ello su estrella brilla en cualquier rincón de la tierra y cada corazón humano se siente atraído por ella. Los limpios de corazón la ven y se llenan de gozo. Vamos a unirnos a la gran caravana de los que buscan a Dios, para adorarle y ofrecerle lo que guardan nuestros cofres.

 

 

Segunda varilla: Hijo de María

Y la madre de este niño se llama María. De ella recibió todo lo que de hombre tiene. La sangre de María corre ahora por las venas de Dios. Como buena madre, le alimentó y educó. Los corazones de ambos siempre han latido a la par. Y la madre creía en el Hijo y colaboró con su misión. Grande es María por ser madre y educadora; aún más grande por ser discípula. En esto último todos la podemos imitar.

 

 

 

Tercera varilla: Un hogar y una familia

 Con María, su madre, y con José, el esposo de ésta, Jesús formó parte de aquella familia que vivía en un hogar de la aldea de Nazaret. En el seno de esta adorable familia Jesús aprendió a ser hombre, mientras iba creciendo en edad, sabiduría y gracia. No dejemos de peregrinar hacia aquel hogar y de contemplar aquella familia. Haciendo así, aprenderemos a valorar, potenciar y defender la familia.

 

 

Cuarta varilla: Judío de raza

Una madre, una familia y un pueblo: cuando Dios se encarna lo hace con todas las consecuencias. Sus abuelos, judíos; judías también sus raíces y tradiciones, su cultura y religión. Amante de su pueblo, Jesús tuvo la libertad interior para juzgar en él todo aquello que no fuera auténtico y genuino. Los que vivimos en tiendas amamos todo lo nuestro, pero sabemos que no podemos dar un carácter absoluto a nada de acá. La Patria está allá.

 

 

Quinta varilla: Hombre como nosotros

 Cuando el Verbo se hizo hombre, saltando de la eternidad al tiempo, asumió toda la precariedad de nuestra carne humana: sed, cansancio, hambre, sueño, miedo, desánimo… Se hizo hombre de la misma pasta de la que estamos hechos nosotros. Y aunque nuestros ojos le vean como un deshecho de hombre, la mirada interior no nos engaña: ahí tenemos al hombre. Por ello la precariedad de la condición humana no resta nada a su alta dignidad.

 

 

Sexta varilla: Cordero inocente

Hombre como nosotros; en todo igual a nosotros, excepto en el pecado. Así fue presentado Jesús en público. Oculto en la fila de los pecadores, Él es cordero inocente y sin mancha, que viene a quitar el pecado del mundo. No es menos hombre por no haber conocido el pecado; ni deja por ello de compadecerse de los que somos pecadores. Recordemos que el pecado nada aporta de valor a nuestra condición humana; al contrario: nos degrada.

 

 

Séptima varilla: No por todos aceptado

El que pasó por el mundo haciendo el bien a todos, no fue por todos aceptado. Siendo Él amigo de todos, misteriosamente algunos se hicieron sus enemigos. Jesús es bandera discutida, ante quien ningún corazón queda indiferente. Dios se ofrece como futuro al hombre y éste puede rechazar la oferta. Es el misterio de la libertad humana usada contra Dios. Cuando así ocurre, ¡cuánto pierde el hombre y cuánto llora Dios!

 

 Octava varilla: Dios crucificado

 Parece imposible creer que Dios murió crucificado; pero así fue y aconteció. Nadie le arrancó la vida a la fuerza: Él la entregó porque quiso. Y en aquella muerte Él puso todo su amor por nosotros. Quien al nacer fue llamado ‘Dios con nosotros’, al morir puede ser confesado como ‘Dios para nosotros’. La cruz ha florecido porque en ella alguien ha muerto amando. Nuestras cruces se tornan valiosas, si ponemos mucho amor al llevarlas.

 

 

Novena varilla: Su madre como herencia

 A punto de salir de este mundo y de volver al Padre, Jesús nos deja como legado valioso y precioso a su misma Madre. A Ella le pide que nos acepte como a verdaderos hijos y a nosotros nos ruega que la llevemos a nuestra casa, como si de un gran tesoro se tratara. En la fe de la Iglesia y en nuestra vida de creyentes María no es un añadido superficial, porque ¿quién considera a su madre como un simple adorno?

 

Décima varilla: Se nos da en comida

 Habiendo vuelto al Padre y mientras esperamos activos su venida, sigue Jesús con nosotros, porque se ha quedado entre nosotros. Él está a la par presente y cercano, tras el velo del pan blanco y del vino rojo. Sigue Jesús al alcance de nuestra mano, como comida para alimentar nuestra existencia. ¡Qué ingenioso es el amor! Ahora Él es ‘Dios en nosotros’: de verdad y sin figuraciones. ¡Qué nos aproveche!

 

 

Undécima varilla: Vida de nuestra vida

 El que murió de verdad, verdaderamente ha resucitado y vive para siempre. Él es el viviente. Su vida es la vida de la nuestra. Ha sembrado en nosotros semillas de inmortalidad y, habiendo entrado Él en el país de la vida, dejó tras de sí la puerta abierta para que todos tengamos vida en plenitud. El cielo ha comenzado en el bautismo. Vivimos ya las primicias, mientras anhelamos la plenitud.

 

 

 

Duodécima varilla: Él es todo corazón

Dios, que es todo corazón, quiso también tener un corazón de carne, para poder amarnos aún más. Océano inmenso, serena majestad es el Corazón de Cristo, Corazón de Dios. Y en él nos ha hecho sitio y hogar. Y ahora, como si de un mendigo se tratara, llama a la puerta de todo lo nuestro, para que le hagamos sitio y de demos posada en nuestro propio corazón. Corazón llamando a corazón.

 

 

El abanico del Evangelio tiene un tornillo o pasador que une a las varillas del mismo. La persona de Cristo mismo es el centro mismo del Evangelio. Las facetas del misterio de Cristo, que acaban de ser enumeradas, serían las varillas. Todo esto se nos da como gracia y don.

A nosotros nos corresponder extender la tela del abanico, que admite variedad de texturas, colores y diseños. Pero eso ya es tarea nuestra. La agradable brisa producida por este peculiar abanico, cuando es puesto en movimiento misionero, llevará aires de Evangelio a la vida de los demás.

 P. Lino Herrero Prieto CMM

Misionero de Mariannhill

© Ilustraciones: George Nene / CMM-Bulawaayo (Zimbabwe)


26
Sep 19

Nota necrológica CMM-Alemania: P. Barnabas (Hans Ludwig) Stephan CMM (24-IX-2019)


+ P. Barnabas (Hans Ludwig) Stephan CMM
©   Archivo CMM-Alemania

“Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso.”

(Mt.11,28)

Rogamos oraciones por el eterno descanso de nuestro hermano, el P. Barnabas (Hans Ludwig) Stephan CMM.

Nacimiento: 5-IV-1944.
Profesión religiosa: 30-IX-1966.

Ordenación sacerdotal: 10-V-1972.

Óbito: 24-IX-2019, en Reimlingen.

R. I. P.