12
Ago 19

Nota necrológica CMM-Suiza: P. Ignatius Schick, CMM (4-VIII-2019)


+   P.  Ignatius Schick, CMM
©   Archivo CMM-Alemania

“Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman.” (Rom.8,28)

Rogamos oraciones por el eterno descanso de nuestro hermano, el P. Ignatius Schick, CMM.

Nacimiento:29-VI-1929.
Profesión religiosa: 8-IX-1951.

Ordenación sacerdotal: 18-III-1956.

Óbito: 4-VIII-2019, en Reimlingen.

R. I. P

 


08
Ago 19

Novena al Beato Engelmar Hubert Unzeitig CMM (1911-1945). Sacerdote Misionero de Mariannhill y Mártir de la Caridad en el Campo de Concentración de Dachau (Alemania).

(SEGUNDA EDICIÓN)

Basada en la vida y escritos del Beato Engelmar Unzeitig CMM, contiene una reseña con su vida, su testamento espiritual, la novena propiamente dicha y la tabla cronológica de su vida.

 Descargar la Novena aquí

Pedidos de material impreso a:

C/ Arturo Soria, 249 – 28033 MADRID; Tfno.: 91 59 07 40

C/ Los Zúñiga, 2 – 37004 SALAMANCA; Tfno.: 923 22 18 85

Y www.mariannhill.es

 


08
Ago 19

Nueva Evangelización (catorce muletillas tóxicas)


© FOTO: ARCHIVO CMM (Papúa-Nueva Guinea)

Nueva Evangelización (catorce muletillas tóxicas)

Hace ya algún tiempo – el 20 de marzo de 2018 – el obispo de San Sebastián, Mons. José Ignacio Munilla Aguirre, tuvo una intervención en la parroquia de Mutriku (Guipúzcoa), durante un encuentro con sacerdotes jóvenes, en la que trató sobre aquel conjunto de frases, irreflexivamente aceptadas, que desaniman y mundanizan al cristiano, instalándolo en la mediocridad (www.enticonfio.org).

          Afirmaba el obispo: “En la Tradición cristiana los Padres de los primeros siglos hablaban de los ‘logismoi’, pensamientos erróneos que venían a minarte interiormente. ‘Tú no puedes’, por ejemplo. Es un pensamiento machacón, obsesivo, que te mina. Los Padres de la Iglesia los consideraban sugeridos por el mismo Satanás. Nosotros pensamos, equivocadamente, que la batalla espiritual tiene lugar solo en el campo de la voluntad… cuando antes tiene lugar en la mente.          Mons. Munilla denomina a dichas frases como muletillas de la mediocridad y las contrapone con aquellas palabras de santidad o palabras de vida eterna, enseñadas por la Biblia y localizadas en el pensamiento cristiano, que ayudan a superar dichas muletillas.

 Ellos veían que contra los ‘logismoi’ había que contraponer los ‘logoi’, los pensamientos correctos. Evagrio Póntico, en el siglo IV, pedía contestar a esos pensamientos erróneos… Yo a estos ‘logismoi’ les llamo ‘muletillas de la mediocridad’. Quizá hoy están muy mediatizadas por nuestra cultura secularizada, por la mundanización, de la que habla el Papa Francisco. Hay que contraponer a cada una de ellas una palabra de esperanza y de santidad”.

 1.- ¿Qué hay de malo?: Si no es malo, ¿por qué no hacerlo? Ese pensamiento mina la vida cristiana, que no consiste en solo evitar las cosas malas, sino en plantearnos cuál es la voluntad de Dios para cada uno. No basta, pues, con evitar las cosas malas o, incluso, ser buena persona, sino buscar la voluntad de Dios. Podemos responder a esta primera muletilla tóxica con la pregunta: “Señor, ¿qué quieres de mí?” 

 2.- Los hay peores: Es compararse para justificarse. De manera interesada no ponemos con referencia lo que Dios espera, sino a lo que espera ‘la mayoría’. Dime con quién te comparas y te diré a qué aspiras. Cada uno tiene que responder de los talentos recibidos. Mirar a izquierda y derecha a los demás es una tortícolis espiritual. La referencia nuestra son los santos. La Iglesia nos propone a esos santos. Habría que responder a esta segunda muletilla de la mediocridad con un “Gracias, Señor, por tus santos”.

 3.- Lo hacen todos: Si mayoritariamente está asumida tal cosa, ‘no será tan mala’, se dice. Pero Gandhi enseñaba que en materia de conciencia, la ley de la mayoría no cuenta. Jesús lo decía de otras maneras: Esforzaos en entrar por la puerta estrecha; ancho es el camino que lleva a la perdición. La sabiduría popular lo expresa con el conocido refrán: ¿A dónde va Vicente? A donde va la gente. Frente al ‘lo hacen todos’, podemos contraponer a esta tercera muletilla tóxica la respuesta que dieron los discípulos a la pregunta de Jesús: ¿También vosotros queréis marcharos? Y le respondieron: “Sólo tú tienes palabras de vida eterna”.

 4.- Sin exagerar: Es el recurso a una falsa prudencia. La famosa frase de Santo Tomás: En el medio está la virtud han sido con frecuencia mal usada. Decía San Vicente de Paúl: Me he convencido de que para ser bueno hay que ser demasiado bueno. El que apunta a la santidad, llega a donde puede, pero el que apunta al ‘cinquillo’ – el aprobado justo – ya sabemos a dónde llega. Aunque en sí misma, parezca imposible, habría que responder a esta cuarta muletilla de la mediocridad con la indicación de Jesús: “Sed perfectos”.

5.- Mañana: Consiste en dar largas y posponer las respuestas y decisiones. Lope de Vega dijo en su poesía: ¡Cuánto fueron mis entrañas duras, pues no te abrí!; mañana le abriremos, decía. El enemigo nos cuela ese ‘mañana’. Pero podríamos conjurar esta quinta muletilla tóxica con la indicación del salmista: “Si HOY escuchas la voz del Señor, no endurezcas el corazón”.

 6.- Ojalá: San Josemaría hablaba de la mística de la ‘ojalatería’… Si la cosa fuera distinta, si estuviéramos en otro entorno…Eso son evasiones. El P. Mendizábal decía que la tentación era querer cambiar de caballo, cuando Dios quiere que quien cambie sea el caballero. La alternativa cristiana a esta sexta muletilla de la mediocridad sería sostener también en la realidad actual el “hágase tu voluntad”.

7.- Es que ya no se lleva: No debe importarnos que algo sea nuevo o viejo, progre o carca. Lo que debe importarnos es que sea bueno y verdadero, y no malo y falso. Chesterton, con su habitual intuición avisaba: Tener la mente abierta es como tener la boca abierta, a ver si te entran moscas. Lo importante es saber el fin, lo que buscas. Lo novedoso, por sí mismo, no es necesariamente bueno. Ante el envite de esta séptima muletilla tóxica hay que confesar: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre”.

 8.- Hay que ser hermanos pero no primos: El que tiene miedo a hacer de ‘primo’ corre el riesgo de no ser hermano. Es mejor ser herido que renunciar al amor. Quien renuncia a amar por no sufrir, terminará sufriendo por no amar. Ama como si nunca te hubiesen herido, sabiendo que cada día es una nueva oportunidad. Para contrarrestar esta octava muletilla de la mediocridad, habría que recordar la palabra del Señor: “Hazlo setenta veces siete”.

 9.- Para lo que te lo van a agradecer:           Nos solemos quejar porque no recibimos el agradecimiento por todo lo que hacemos por los demás. Pero habría que recordar que los cristianos buscamos la santidad, no la orla de la santidad. No deberíamos vivir para la galería. ¿Quién es mi público? Dios es el mejor público. A nosotros nos debería interesar el aplauso de Dios. La palabra de vida para desactivar esta novena muletilla tóxica es también del Señor: “Dios, que ve en lo escondido, te lo pagará”.

10.- No te comas la cabeza, déjate llevar: Esta muletilla tóxica es propia de la cultura de la frivolidad irreflexiva que nos envuelve: Déjate llevar por las emociones. Es confundir lo ‘intuitivo’ con cualquier ocurrencia. Algunos confunden no tener tabúes con no tener principios. En definitiva, esta muletilla es una invitación a vivir con superficialidad, negando al ser humano la capacidad de discernimiento, por la que uno piensa lo que hace y actúa según sus principios. Frente a esa décima muletilla de la mediocridad podemos responder con el salmo: “Lámpara es tu Palabra, Señor, para mis pasos”.

11.- No puedo: Es verdad que nuestra capacidad humana es limitada, pero muchas veces cuando decimos ‘no puedo’ lo que en el fondo queremos decir es ‘no quiero’. El diablo hace todo lo posible para hacernos confundir el ‘no puedo’ y el ‘no quiero’. Podemos responder a esta undécima muletilla tóxica con la afirmación de San Pablo: “Todo lo puedo en Aquél que me conforta”.

12.- No me apetece: Al menos quien confiesa esto es más sincero. Pero es un drama vivir atrapado en el ‘no me apetece’, dado que la apetencia esclaviza al hombre. La persona madura tiene voluntad. El inmaduro solo tiene deseos y apetencias, que fácilmente le hacen adicto. Cuando uno cree controlar la apetencia, suele descubrir con sorpresa que está atrapado en esa misma apetencia. Es necesario para vivir la libertad de los hijos de Dios, negarse a uno mismo. Se puede responder a esta duodécima muletilla de la mediocridad con la palabra del Apóstol Pablo: “Lo que hacéis, hacedlo con todo el alma”.

13.- Estoy harto: En el combate cristiano vence el que da la batalla de la perseverancia. Vence el que persevera y tiene paciencia. La alegría es un signo de que seguimos recibiendo la perseverancia como don de Dios. La santidad consiste en estar siempre alegres. Cuando se pierde la alegría es una mala señal, es que va a haber una tentación contra la perseverancia. Podemos responder a esta decimotercera muletilla tóxica con las palabras del Apóstol Pedro: “En tu Nombre echaré la redes”.

 14.- Yo no valgo:

Evagrio Póntico decía que ésta podía ser la muletilla más dañina. Es el auto desprecio. Es la tentación que más nos puede minar. Es, en el fondo, un acto de ateísmo, revestido de victimismo; es desgajarte de Dios, no reconocer que Dios te sostiene, te llama, tiene un plan para ti. Dios capacita a los que llama, decía San Agustín. Dios no hace basura y no se equivoca conmigo: siempre nos asiste. Ojo, pues, con esa falsa humildad. C.S. Lewis decía: ser humilde no es pensar menos de ti, sino pensar menos en ti. A esta decimocuarta muletilla de la mediocridad podemos responder recordando las palabras de Cristo: “Yo estoy con vosotros hasta el final de los siglos”.

Terminaba su reflexión Mons. Munilla pidiendo la gracia de tomarnos en serio el combate espiritual y tener confianza en estas palabras de vida que responden a esas muletillas de la mediocridad.


08
Ago 19

BRIEF AUS SPANIEN Nº 129

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Jun 19

Del Corazón de Jesús a la Divina Misericordia (Los Apóstoles del Corazón Misericordioso)

Estamos a punto de celebrar los 100 años de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús  por su majestad Alfonso XIII, en aquella monumental figura del Cerro de los Ángeles, el 30 de Mayo de 1919, día en que el soberano abdicó en favor del Corazón de Jesús, haciéndole Rey de España, conforme a la profética promesa recibida del propio Jesús por el P. Bernardo de Hoyos SJ: “Reinaré en España”. Un gesto que le valió el fusilamiento al Rey divino y el destierro al rey terreno y que acuñó la expresión “¡Viva Cristo Rey!” en los labios de cuantos vivieron y murieron por Él, a partir de aquel día.

Como bien sabéis, en nuestra santa Madre Iglesia conviven dos devociones a nuestro Señor Jesucristo, que, en apariencia, son muy diferentes e independientes entre sí: Una muy antigua, de toda la vida: el Sagrado Corazón y otra muy moderna: la Divina Misericordia, y, sin embargo, ambas realidades tienen un mismo origen, el infinito Amor de Dios, que se derrama, y un punto de encuentro, pues la primera sería como el joyel de la segunda y la segunda, como la joya guardada en ese joyel, puesta de manifiesto cuando aquel soldado, Longinos, abrió con su lanza el joyel, dejando expuesta la joya para siempre.

He querido enfocar el presente artículo como una excursión espiritual que va desde el nacimiento de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, en plena Edad Media, hasta llegar a la actual devoción a la Divina Misericordia, pasando por la devoción al Amor Misericordioso, fruto del siglo pasado. Me diréis: “pero, ¿qué tendrán que ver las unas con las otras?”; pues vais a ver que tienen mucho que ver y no sólo porque el protagonista de las tres devociones sea el mismo: Jesucristo nuestro Señor, sino porque del Sagrado Corazón de Cristo (Fig.1), brota su Amor Misericordioso (Fig.2) por el género humano, que se transforma en Divina Misericordia (Fig.3) al contacto con sus miserias, pobrezas, carencias y necesidades, para remediarlas y darle la salvación.

La razón de este intento es clara, si echamos una mirada de conjunto a la historia de la espiritualidad contemporánea, podremos constatar que la institución de la fiesta de la Misericordia Divina por el Papa San Juan Pablo II, en el Jubileo del año 2000, no surgió de la nada, como un capricho del romano pontífice, sino que es, en realidad, el punto de llegada de un largo itinerario, de varios siglos de duración, de “descubrimiento de la Misericordia”, cuyo origen está, precisamente, en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. El propio San Juan Pablo II decía que “la Iglesia siempre ha contemplado la Misericordia, mirando al Corazón de Cristo”.

De esta forma, la devoción a la Divina Misericordia, que nos transmite Santa Faustina Kowalska, cabe plenamente dentro de la gran Devoción al Corazón Traspasado del Redentor cultivada a lo largo de los siglos en la vida de la Iglesia. No viene a completarla, porque su riqueza es insondable: “La anchura, longitud, altura y profundidad del amor de Cristo, que supera todo conocimiento” (como decía S. Pablo en Ef. 3,18), sino que viene a continuarla, fortalecerla y propagarla bajo un prisma providencial y urgente, pues Jesús mismo continúa revelándonos al Padre y su Misericordia. Veamos, primero, en qué consiste la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús, que está en la base de todo ese proceso, antes de lanzarnos al resto (Tomado del folleto “Reinaré en España. Sobre la espiritualidad al Sagrado Corazón”. Basílica de la Gran Promesa. Valladolid. 2015):

La imagen del Sagrado Corazón nos recuerda, fundamentalmente, el Amor de Jesucristo hacia los hombres, el Amor del Verbo encarnado hacia los hijos de Dios, “porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn.3,16). El Corazón de Jesús se presenta, así, como una parte viva de su divino Cuerpo y como símbolo de ese Amor, pues tradicionalmente se ha identificado el órgano del corazón como el lugar donde reside el sentimiento del amor: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza” (Deut.6,5). “Vive con tanto amor en el corazón que, si por error vas a parar al infierno, el propio demonio te traiga de vuelta al Paraíso” (Ramesh).

Se trata, pues, de un corazón de carne, que nos recuerda que Dios se hizo hombre y que vivió entre nosotros como uno de tantos: “Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos” (Fil.2,6-7). Por esta razón, habitualmente, ese corazón aparece herido, para recordarnos que Jesús, no sólo nos amó, sino que también sufrió y murió por nosotros: “Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz” (Fil.2,7-8).

Ya en el Evangelio de San Juan aparece la imagen del costado abierto de Cristo en la cruz, del que mana sangre y agua, al ser traspasado por la lanza del soldado: “Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua” (Jn.19,33-34) –sangre y agua, los dos rayos que caracterizan la imagen de la Divina Misericordia, uno rojo y otro blanco-. Así, pues, junto con la Cruz, el Corazón de Jesús constituye uno de los principales emblemas del don más precioso que Dios ha concedido a los hombres: su Amor infinito.

Actualmente, ese sufrimiento se traduce en que el Amor de Cristo sigue siendo rechazado por muchos en nuestros días: “Mira este corazón que tanto ha amado a los hombres y a cambio no recibe de ellos más que ultrajes y desprecio. Tú, al menos ámame”, dijo Jesucristo a Santa Margarita María de Alacoque, mientras señalaba con el dedo su Sagrado Corazón. Casi sin querer, nos hemos topado ya con una de las protagonistas de este itinerario histórico-espiritual, que veremos seguidamente, resumido en un breve elenco de personajes, a los que llamaremos: Apóstoles de la Misericordia o del Corazón Misericordioso, quienes contemplaron la grandeza del Amor y de la Misericordia del Corazón traspasado de Cristo.

Así, aunque la Misericordia de Dios hunde sus raíces en la Sagrada Escritura y en la Tradición, no podemos desligar ese itinerario de “descubrimiento de la Misericordia” de la evolución que la devoción al Sagrado Corazón ha ido experimentando desde el siglo XII con San Anselmo de Canterbury (benedictino) y San Bernardo de Clairvaux (cisterciense), como pioneros, con Santa Gertrudis “Magna” de Helfta y Santa Matilde de Hackeborn (benedictinas), como impulsoras (Fig.1), y Santa Ángela de Foligno (concepcionista), pasando en los siglos XIII al XVI por San Francisco de Borja y San Luís Gonzaga (jesuitas), continuando en el siglo XVII con San Juan Eudes (sacerdote), San Francisco de Sales (fundador de la Orden de la Visitación –Salesas-), Santa Margarita María de Alacoque (salesa) (Fig.2) y su confesor, San Claudio de la Colombière (jesuita), y en el siglo XVIII con San Bernardo de Hoyos (jesuita español) (Fig.3), hasta llegar al siglo XIX, en que este proceso se interrumpirá por la influencia del Jansenismo en la espiritualidad cristiana.

Un proceso que se reinstaurará con Santa Teresa de Lisieux (carmelita descalza francesa de espiritualidad salesa) (Fig.2 izda.), continuará con Sor Benigna Consolata (salesa italiana) y Sor Josefa Menéndez (religiosa española de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús), para pasar a Sor María Teresa Desandáis (salesa francesa) (Fig.1 izda.) y el P. Juan González Arintero (dominico español), la Beata Esperanza de Jesús (fundadora española de dos congregaciones) y San José María Escribá de Balaguer (español, fundador del Opus Dei), con su derivación hacia el Amor Misericordioso (Fig.1 dcha.), que quedará truncada y se extinguirá, y Santa María Faustina Kowalska (salesa polaca) (Fig.2 dcha.), como punto último de llegada a la Divina Misericordia (Fig.2 centro).

Desde el siglo XIX, este proceso se verá acompañado y respaldado por el Magisterio de la Iglesia, que tratará de “llevarnos a la fuente abierta de la Redención, el Corazón abierto de Cristo”, pues de esta fuente abierta, brotan la Sangre y el Agua (cf. Jn.19,34), lo que manifiestan, vivamente, esos dos rayos, uno rojo y otro blanco, visibles en la imagen del Corazón Misericordioso de Cristo. Así tenemos a los Papas: León XIII con la encíclica “Annum Sacrum”, Pío XI con la encíclica “Miserentissimus Redemptor”, Pío XII con la encíclica “Haurietis Aquas”, Stos. Juan XXIII y Pablo VI con el “Concilio Vaticano II” y S. Juan Pablo II con el “Catecismo de la Iglesia Católica”. Y ya en el siglo XX, irá derivando hacia la Divina Misericordia, con la encíclica “Dives in Misericordia” del Papa S. Juan Pablo II y la institución de la “Fiesta de la Divina Misericordia” y, finalmente, el Papa Francisco, con la bula “Misericordiae Vultus” y la promulgación del “Año de la Misericordia” en 2016.

De entre los santos del elenco anterior, quiero, ahora, comparar a dos de ellos, a quienes ya mencioné más arriba: Sta. Margarita Mª de Alacoque, como representante del Sagrado Corazón, y Sta. Mª Faustina Kowalska, como representante de la Divina Misericordia, para afirmar que existe continuidad entre la revelación del Sagrado Corazón de Jesús a Sta. Margarita y la revelación del Corazón Misericordioso de Jesús a Sta. Faustina, pues, como ya dijimos al comienzo, la devoción a la Divina Misericordia, que nos transmite Sta. Faustina, cabe plenamente dentro de la gran Devoción al Corazón Traspasado del Redentor cultivada durante siglos en la vida de la Iglesia y que también nos trasmite Sta. Margarita, pudiendo sacar tres conclusiones:

 

1ª CONCLUSIÓN: El Sagrado Corazón de Jesús es la fuente de la Divina Misericordia y, por tanto, las devociones al Sagrado Corazón de Jesús y a la Divina Misericordia son absolutamente inseparables, pues comparten un mismo centro: el amor y la misericordia insondables del Corazón de Cristo, y porque ambas religiosas son elegidas para experimentar ese amor y misericordia del Corazón de Jesús y, además, reciben la gracia y la misión de ser canales vivos y eficaces del mensaje que darán al mundo. Así:

1.- El centro de la vida espiritual de Sta. Mª Faustina Kowalska es el Corazón de Jesús, pero enfocado en el amor misericordioso que brota de su Corazón. Jesús le dirá a Sta. Faustina: “Debes saber, hija mía, que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundoToda gracia de salvación y santificación brota de esta fuente. Y la misión: “Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas“ (Diario # 1777).

2.- El centro de la vida espiritual de Sta. Margarita Mª de Alacoque es la profundidad del amor del Sagrado Corazón por los hombres, un amor que se deja traspasar, consumir y llevar a los mayores sufrimientos, pero que se convierte en misericordia cuando toca al hombre. Por tanto, la misericordia es el amor del Corazón de Dios, que toca la miseria, el pecado y la fragilidad humanas, pues sólo al tocar a los hombres, el amor del Corazón de Jesús se convierte en misericordia. Y la misión: Jesús le dirá a Sta. Margarita: “Mi Divino Corazón, está tan apasionado de Amor a los hombres, en particular hacia ti, que, no pudiendo contener en él las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo, los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición“.

En sus revelaciones, el Sagrado Corazón de Jesús manifiesta que es menester revelar su Corazón cuando el mundo se enfría en el amor y que es como un último remedio. Así le dirá a Sta. Margarita que la revelación de su Corazón es como un último esfuerzo de su amor en estos últimos siglos, para calentar a un mundo frío e intentar salvar las almas que se pierden, y, también, como una fuente abundante de bendiciones y un medio seguro de calmar la justicia divina y de alcanzar misericordia de Dios. A Sta. Faustina le dirá: “Deseo que mi Misericordia sea conocida y venerada; le doy a la humanidad la última tabla de salvación, es decir, el refugio en Mi Misericordia” (Diario # 998).

2ª CONCLUSIÓN: Del Corazón de Jesús fluye un Amor Misericordioso. Así, Sta. Faustina dirá: “Oh, Jesús, es a través de tu Corazón Compasivo, como a través de un cristal, que los rayos de la Divina Misericordia llegan a nosotros” (Diario # 1533), mientras que Sta. Margarita, refiriéndose a una de sus apariciones dirá: “Se hallaba expuesto el Santísimo Sacramento, Jesucristo, mi Amado, se presentó delante de mí todo resplandeciente y transparente como el cristal. Con sus cinco llagas brillantes, como cinco soles, y despidiendo rayos de luz de todas partes, pero, sobre todo, de su adorable pecho, que parecía un horno encendido; y, habiéndose abierto, me descubrió su amante y amable Corazón“.

En la encíclica sobre el Sagrado Corazón “Haurietis Aquas” (“Beberéis aguas”) el Papa Pío XII nos recuerda que del Corazón de Jesús fluyen grandes corrientes de agua y salvación, y constata con pesar:  “Cuántos hermanos sedientos, en busca de agua, van a las fuentes falsas: “han cambiado el agua cristalina de la fuente, por los charcos sucios”” (Jeremias 2,13). El profeta Zacarías nos recuerda que sólo existe una fuente abierta de salvación: “Aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecado y la impureza. Aquel día extirparé de esta tierra los nombres de los ídolos y el espíritu de impureza los quitaré de esta tierra” (Zacarias 13,1-2). Y esa fuente abierta de salvación es el Corazón Traspasado de Cristo Jesús, de donde brotan sangre y agua, para nuestra liberación del pecado y la purificación de todas nuestras inmundicias.

Para Sta. Faustina, los rayos de gracias inconcebibles que brotan del Corazón abierto de Jesús, fuente de Misericordia, invaden a la humanidad entera, trayendo luz y salvación a los pecadores. Jesús le dirá: “Los dos rayos significan Sangre y Agua: el rayo pálido representa el Agua, que justifica a las almas; el rayo rojo simboliza la Sangre, que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando mi corazón agonizante fue abierto por una lanza en la Cruz… Bienaventurado aquel que se refugie en ellos, porque la justa mano de Dios no le seguirá hasta allí” (Diario # 299). Más que nunca, el mundo necesita ir a la fuente abierta en el Calvario, el Corazón de Cristo: “He abierto mi Corazón como fuente viva de misericordia. Invita a las almas a venir a tomar vida de él. Mi misericordia es más grande que todos tus pecados y los del mundo entero. Permití que una lanza traspasara mi Sagrado Corazón para así abrir ampliamente la fuente de misericordia para vosotros” (Diario # 1425 ).

3ª CONCLUSión: En ambas revelaciones hay dos tipos de llamadas: 1) Una llamada al amor y a no temer, y 2) Una llamada a consolar y reparar, pues, tanto a Sta. Faustina como a Sta. Margarita, les son revelados los dolores más íntimos del Corazón de Jesús, especialmente el de la ingratitud humana hacia su amor y su bondad, y ambas santas serán llamadas a consolarle.

Así dirá a Sta. Faustina: 1) “Mi Corazón está colmado de gran misericordia para las almas y especialmente para los pobres pecadores. Oh, si pudieran comprender que para ellas de Mi Corazón ha brotado Sangre y Agua como de una fuente desbordante de misericordia; para ellas vivo en el tabernáculo; como Rey de Misericordia deseo colmar las almas de gracias, pero no quieren aceptarlas. 2) “Por lo menos tú ven a Mí lo más a menudo posible y toma estas gracias que ellas no quieren aceptar y con esto consolarás Mi Corazón. Oh, qué grande es la indiferencia de las almas por tanta bondad, por tantas pruebas de amor. Mi Corazón está recompensado solamente con ingratitud, con olvido por parte de las almas que viven en el mundo” (Diario # 367). Y a Sta. Margarita: 1) “He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor”. 2) “Y, en compensación, sólo recibe, de la mayoría de ellos, ingratitudes por medio de sus irreverencias y sacrilegios, así como por las frialdades y menosprecios que tienen para conmigo en este Sacramento de amor”. “Tú serás mi consuelo si suples por sus ingratitudes según te sea posible”.

En estos tiempos, el Espíritu Santo dirige nuestra mirada hacia el Corazón de Jesús bajo su aspecto de Misericordia, y la devoción a la Divina Misericordia fluye del Sagrado Corazón y la completa harmoniosamente. Santa Faustina dirá que “el amor del corazón de Dios es la flor, y la misericordia su fruto” y Jesús le responderá: “Mi Corazón se alegra de este título de Misericordia” (300).

Sagrado Corazón de Jesús. En vos confío.

P. Juan José Cepedano Flórez CMM.

Salamanca, 21 de Junio de 2019.

(Todas las imágenes han sido tomadas de Internet)


17
Jun 19

Novena al Sagrado Corazón de Jesús, Luz de las Naciones 2019

Tendrá lugar del 19 al 27 de Junio de 2019, en la capilla Christus Lumen Gentium, de los Misioneros de Mariannhill, C/ Los Zúñiga, nº 2 de Salamanca, según el siguiente esquema:

Día 1º (19-VI-2019): Jesús nos revela el corazón del Padre

Día 2º (20-VI-2019): Jesús nos enseña a rezar

Día 3º (21-VI-2019): Jesús nos enseña a atesorar para el Cielo

Día 4º (22-VI-2019): Jesús nos da pan hasta saciarnos

Día 5º (23-VI-2019): Jesús se queda en la Eucaristía

Día 6º (24-VI-2019): San Juan Bautista nos señala el corazón de Jesús

Día 7º (25-VI-2019): Jesús, nuestro modelo a seguir

Día 8º (26-VI-2019): El corazón de Jesús nos enseña a dar frutos

Día 9º (27-VI-2019): El corazón de Jesús nos invita a cumplir la voluntad del Padre

La novena comenzará todos los días a las 20:00 h. Consistirá en la celebración de la Eucaristía, con homilía sobre el tema de cada día, y Bendición Eucarística con preces al Corazón de Cristo, Luz de las Naciones.

El día 28 de Junio, Solemnidad del Sagrado Corazón de Cristo, los cultos se celebrarán, también, a las 20:00 h.


05
Jun 19

BRIEF AUS SPANIEN Nº 128