20
Ago 21

A, B y C [Experiencia – realidad- reflexión]

[A]

        MaSibanda era, por aquel entonces – 1982 -, una señora muy anciana. A pesar de sus muchos años, ejercía de abuela de sus muchos nietos y de madre de los hijos de otros, todos ellos huérfanos debido a la guerra civil que su país africano estaba sufriendo. Ella vivía en una aldea muy alejada de la Misión donde, por entonces, yo estaba trabajando. Una vez al mes solía acercarme al lugar donde vivía MaSibanda para celebrar la Misa.

Aunque ya han pasado muchos años, todavía hoy, me recuerdo de una de las primeras veces que fui al lugar. Después de conducir por interminables caminos polvorientos, al llegar al lugar, me encontré a MaSibanda sentada bajo un enorme árbol, mientras los niños estaban barriendo el terreno. Pronto apareció también un hombre ciego agarrado de la mano de uno de sus nietos. Después de un rato, y dándome cuenta de que nadie más iba a venir a la Misa, le sugerí que podríamos hacer una oración y así poder llegar a casa antes de la puesta del sol. MaSibanda como disculpándose, con voz humilde, preguntó si no estábamos allí para celebrar la Misa. Antes de que pudiera contestar palabra alguna, el ciego entonó la canción de entrada, felizmente seguida por los niños y niñas de MaSibanda, mientras yo me di toda la prisa que pude para prepararme para la celebración.

Después de la Misa, nos subimos al coche. MaSibanda se sentó junto a mí. En el camino hacia su casa, MaSibanda con dignidad en la voz me dijo: “Gracias, Padre, por venir y por celebrar la Misa. Mire, aquí en África, el número no es lo importante para hacer cosas importantes: una sola persona siempre es importante”.

[B]

        La pandemia, la que todavía estamos sufriendo en todo el mundo, ha supuesto un reto al tema de las relaciones humanas. Cuando la pandemia hizo acto de presencia, con el virus expandiéndose con rapidez por todos los países, a todos nos cogió por sorpresa y nuestras mentes y corazones se llenaron de confusión y de incertidumbre ante el futuro. Bajo aquellas circunstancias, dos fueron los caminos de reacción de la gente. Uno era vivir guidados por el slogan: “Que cada uno se las apañe como pueda”. La otra opción fue: “O todos o ninguno”. Gracias a Dios, lo que ha prevalecido es la segunda opción, al menos hasta ahora.

Las consecuencias de la pandemia se dejaron sentir de manera diferente, dependiendo de las condiciones de vida de la gente. Para mucha gente pobre, el hambre se convirtió en su pan cotidiano. Con rapidez, se pusieron en marcha iniciativas para suministrar alimentos a la gente, tanto por el gobierno como por otras instituciones sociales. Se prometió y se aseguró que habría comida para todos. En algunos sitios, incluso, se ponía la comida delante de las puertas. Con pena hay que reconocer que se ha vuelto a repetir aquel conocido dicho que reza: “La montaña se puso de parto y dio a luz un ratón”.

        Bajo la situación de pandemia, restricciones y protocolos se impusieron a todos en orden a evitar el contagio; situación aquella que vino a denominarse como la nueva normalidad. La medida de mayor dificultad para cumplir fue, y todavía es, guardar la llamada distancia social. Hoy vemos que esta restricción ha traído más daño que beneficio. La gente recibió alimentos, pero fue aislada del resto, incluso de sus seres más queridos. El aislamiento llevó a la soledad, la soledad a la depresión e, incluso, a la muerte.

Decir cuánta gente ha sido y sigue siendo ayudada sería muy sencillo, pues es una cuestión de números, pero cuando uno se refiere a personas, los números son muy fríos. Habría que recordar aquí la lección de MaSibanda.

Los números y las estadísticas no pueden ser el criterio para evaluar la eficiencia de un proyecto, dado que los números y las estadísticas, por más fieles que sean, lejos de describir la realidad, vienen a ser factores que la distorsionan.

Lo importante es que una persona concreta o una familia determinada han sido ayudadas, que se han sentido ayudas, y, sobre todo, que han sentido que se les ha tomado en consideración, incluso por gente desconocida. Aquí tengo que dar las gracias a cada uno de los que nos habéis ayudado para poder así ayudar a otros. Este sentimiento fue y todavía sigue siendo para ellos el pan que mata el hambre del cuerpo y del alma.

[C]

        Durante la pasada celebración del Día de los Abuelos [25 de Julio], que tuvimos en nuestra parroquia, me encontré con una pareja muy anciana. El día antes, con la sola intención de protegerlos de contraer el virus, les había aconsejado que no vinieran a la Misa ni a la celebración. Al advertir mi sorpresa al verlos, el anciano me dijo: “No se preocupe, padre, es mejor morir juntos y celebrando que estar en casa solos y llorando”. Como dijo alguien: “El que tenga oídos, que oiga”.

P. David Fernández Díez CMM

Misionero de Mariannhill

 

Fotos: ARCHIVO CMM [Colombia]

Celebración de la Virgen del Carmen, día en el que se bendicen los vehículos en Colombia, por ser la Patrona de los conductores.


05
Jul 21

Camino de Sacerdocio

Camino de Sacerdocio, 25 años después…

El P. Marco Antonio Saavedra Quiel CMM, celebró el pasado 24 de Junio sus Bodas de Plata Sacerdotales.

Marco Antonio nació el 15 de Julio de 1961 en la Ciudad de Panamá, República de Panamá y fue bautizado en la Parroquia de San Juan Bautista de La Salle. Cursó en la Escuela Simón Bolivar la primaria. Entre 1974 – 76 estudió en el Instituto Fermín Naudeau y del 1977 – 79 estudió en la Escuela Profesinaol I.H.O. obteniendo el grado de Bachiller en Comercio. Los estudios Universitarios los realizó desde 1980 – 84 en la Universidad de Panamá en Administración de Empresas y Contabilidad. Mientras realizaba sus estudios también trabajó en la Corporación Internacional de Ingeneria (1982) y CALOX PANAMEÑA (1983-87). Ninguno de los trabajos, parecía que satisfacían sus expectativas. Así, pues, lo dejó todo para unirse a los Misioneros de Mariannhill para servir a Dios.

El 2 de febrero de 1988, en la Provincia de León, España, Marco fue recibido en la Comunidad de los Misioneros de Mariannhill como postulante. Después del Noviciado, hizo sus primeros votos el 8 de Septiembre de 1989 en León, Dios mediante, este año estará celebrando sus 32 años de vida religiosa. Hizo su Profesión perpetua el 19 de Marzo de 1994 en Salamanca.

Marco estudió Filosofía y Teología en el Instituto Teológico de San Esteban (Universidad Pontifica de Salamanca) en España. Fue ordenado Diácono el 8 de Julio de 1995 y el 24 de Junio de 1996 fue ordenado Sacerdote en la Catedral Vieja de Salamanca.

EL P. Marco Antonio ha servido en diferentes lugares y distintas responsabilidades: Legión de María (Parroquia de San Mateo, Salamanca) Grupo Juvenil; Catequista de Confirmación (Parroquia dela Ascensión, Salamanca) y como Diácono estuvo atendiendo en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima (Salamanca).

En 1997, el recién ordenado P. Marco Antonio fue enviado a Irlanda para estudiar Inglés en Lengua Viva en Dublín, como preparación para su trabajo misionero en Suráfrica. Estuvo en Monte San Nicolás, en la Misión de Libode, Mthata, Provincia del Este del Cabo, desde 1997-2000.

Regresó a España después de tres años de trabajo misionero en Mthata; estuvo trabajando en la oficina de la Procura de Misiones, en nuestra casa de León y durante ese mismo período estuvo trabajando en el Servicio Conjunto de Animación Misionera (SCAM/2000-08). En 2008 fue enviado a Colombia, Montañas del Totumo, Casanáre hasta el 2011. Desde el 2012 al 2015 estuvo trabajando en la Diócesis de Soacha, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Natividad, al sur de Bogotá. Entre los años 2015 – 2018 estuvo entre el Generalato de los Misioneros de Mariannhill, en Roma – Italia y Madrid, España, cooperando en diferentes actividades.

El 20 de Octubre de 2018, el P. Marco Antonio viajó a Papúa Nueva Guinea, donde ha estrado trabajando en diferentes parroquias de la Diócesis de Lae. Ha echado una mano en las parroquias de San Martin, San Agustín, Capilla de San José. Santa Teresa, San Miguel. Actualmente atiende en la Parroquia de Todos los Santos en Bumbu Compound. También está encargado de la Capellanía de las Hnas. de la Preciosa Sangre en Eriku. Mantengamos en nuestras oraciones al P. Marco Antonio Quiel en esta celebración de sus Bodas de Plata Sacerdotales.

(En la Foto los PP. Marco Antonio y Krzysztf CMM)

 


25
Jun 21

Siervo de Dios, Abad Francisco Pfanner [1825-1909], Fundador de la Trapa de Mariannhill en KwaZulu-Natal [Sudáfrica]

Los Misioneros de Mariannhill en España han editado este nuevo libro sobre el fundador del Monasterio de Mariannhill.

El libro, de 200 páginas, impreso en cuatricromía [15cm x 21cm] y con una cuidada selección de fotografías, contiene tras una breve Presentación [pp. 5-7], varios capítulos y apéndices. A saber:

En el primero de los capítulos – Tras los pasos del Abad Francisco – se recogen los hitos más importantes de su vida [pp. 9-24]; en el capítulo segundo – Tras las huellas del Abad Francisco – se presenta el elenco de las motivaciones más profundas de su vida y apostolado [pp. 25-42]; en el siguiente capítulo – Textos del Abad Francisco – se recoge una pequeña selección de algunos textos suyos [pp. 43-50]; en el cuarto capítulo – La Virgen María en la vida del Abad Francisco – se repasa la influencia decisiva de la Virgen María en la vida del fundador de Mariannhill [pp. 51-57]; en el quinto de los capítulos – El Abad Francisco y Santa Ana – se evidencia el papel fundamental que el Abad quiso otorgar a la madre de la Virgen María [pp. 59-68]; en el capítulo sexto – La protección de San José sobre Mariannhill según el Abad Francisco – se realiza un estudio sobre el original pensamiento del Abad sobre San José en cuanto primer misionero en África, arquitecto, administrador y financiero, modelo de santidad, maestro espiritual y formador de religiosos, protector en la tierra y guía seguro hacia el cielo [pp. 69-109]; en el séptimo de los capítulos – Via Crucis siguiendo la vida del Siervo de Dios, Abad Francisco Pfanner – se propone al lector lo que el título del capítulo indica [pp. 111-121]; en el capítulo octavo – Novena al Siervo de Dios, Abad Francisco Pfanner – se ofrecen los textos para invocar la intercesión del Abad rezando su novena [pp. 123-133]; en el noveno capítulo – Abad Francisco, athleta Christi – se destaca la figura del Abad a la luz de su vida, de su muerte y de su herencia [pp. 135-141]; en el décimo y último de los capítulos – Testimonios sobre el Abad Francisco y su obra – se recogen los testimonios de Mark Twain, Gandhi, Thomas Merton y Joseph Biegner [pp. 143-166].

El libro termina con varios apéndices: I] La historia del Abad Francisco y de su obra en escudos [pp. 167-172]; II] La casa del Abad Francisco [pp. 173-174]; III] Las cosas del Abad Francisco [pp. 175-177]; IV] Una lección de arquitectura [179-181]; V] Algo más que una vidriera [183-185]; VI] Abad Francisco Pfanner [1825-1909]: Datos sobre su vida y su obra [187-191].

        Aquellas personas que deseen conseguir este libro [Donativo 10 €], así como más información sobre la vida del Siervo de Dios, Abad Francisco Pfanner, o que crean haber recibido alguna gracia o favor por su intercesión, se ruega lo comuniquen a una de las siguientes direcciones de los Misioneros de Mariannhill en España:

C/ Arturo Soria, 249 Bajo A-B [28033 MADRID]

Tfno: 91 359 07 40

C/ Los Zúñiga, 2 [37004 SALAMANCA]

Tfno: 923 22 18 85

___________________________________________________

Siervo de Dios,

Abad Francisco Pfanner [1825-1909],

Fundador de la Trapa de Mariannhill

en KwaZulu-Natal [Sudáfrica]

Tenía casi 55 años, cuando el entonces Prior del Monasterio de Maria Stern en Bosnia, P. Francisco Pfanner, se ofreció voluntario para fundar una Trapa en África del Sur: “Si nadie va, iré yo”.

En la Colina de María y de Ana, con un reducido grupo de monjes que le siguió, fundó la Trapa de Mariannhill el 26 de diciembre de 1882. De ella llegó a ser su primer Abad y desde ella dirigió la fundación de 28 misiones filiales en el tiempo récord de veinte años.

Guiado por la máxima benedictina: Ora et  labora, con los casi 300 monjes que la Abadía llegó a tener y con la ayuda inestimable de las Hermanas Misioneras de la Preciosa Sangre, por él fundadas, el Abad Francisco trabajó sin descanso para hacer realidad su sueño evangelizador, que queda sintetizado en el lema: Mejores campos, mejores casas, mejores corazones.

En medio de tanta actividad misionera, el Abad Francisco confió siempre en la Providencia de Dios. Convencido del valor sin precio de la Preciosa Sangre de Cristo y movido por el Espíritu Santo, supo unir contemplación y actividad. Aceptó la voluntad de Dios en su vida, manifestada en no pocas incomprensiones y enfermedades y, poniendo la mano en el arado, perseveró hasta el final. Puso todas sus misiones bajo la protección de la Virgen María.

En la madrugada del 24 de mayo de 1909, relevado de todos sus cargos, moría en la pequeña misión de Emaús. Había dejado escrito: “Fíjate en el cielo y alégrate. Alégrate porque estarás delante de Dios y le verás. Luchemos y suframos con alegría, coraje y perseverancia hasta el fin”.

El Abad Francisco había nacido el 21 de septiembre de 1825 en Langen (Austria). Siendo universitario sintió la llamada de Dios al sacerdocio. El 28 de julio de 1850 es ordenado sacerdote. Después de trabajar como párroco y capellán de religiosas, ingresó el 9 de septiembre de 1863 en la Trapa de Maria Wald (Alemania). El 21 de junio de 1869 fundó en Bosnia la Trapa de Maria Stern. Su causa de beatificación, iniciada el 9 de marzo de 1964, se ha reabierto recientemente.

P. Lino Herrero Prieto CMM

Misionero de Mariannhill

 

 

 


25
Jun 21

Renuncia y nombramiento del Arzobispo Metropolitano de Durban (Sudáfrica)

El Santo Padre ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis metropolitana de Durban (Sudáfrica), presentada por Su Eminencia el cardenal Wilfrid Fox Napier, O.F.M.

El Santo Padre ha nombrado arzobispo de la misma sede metropolitana a S.E. Mons. Mandla Siegfried Jwara, C.M.M., hasta ahora obispo titular de Elefantaria di Proconsolare y vicario apostólico de Ingwavuma.

S.E. Mons. Mandla Siegfried Jwara, C.M.M., nació el 1 de febrero de 1957 en St. Nivard, diócesis de Mariannhill. Tras asistir a la escuela de Kwa-Hluzingqondo en uMkhomazi, y completar sus estudios de secundaria, el 1 de febrero de 1981 ingresó en la Congregación de los Misioneros de Mariannhill, en cuyo monasterio hizo el noviciado. Hizo su profesión perpetua en 1986, completando su preparación filosófica y teológica en el St.Joseph’s Theological Institute de Cedara (1982-1986).

Fue ordenado sacerdote el 14 de febrero de 1987 Posteriormente, ocupó los siguientes cargos y realizó estudios complementarios: vicario parroquial y párroco en la Misión de Clairvaux en Mpendle, diócesis de Mariannhill (1987-1992); Diploma en Human Development, Leadership, Formation & Community Building en el Institute of St. Anselm, Londres, Inglaterra (1992-1993); maestro de novicios en el Monasterio de Mariannhill, durante un breve período rector en Merrivale y consejero provincial de la C.M.M. (1993-1998). En 1998 obtuvo un máster en Teología por la Universidad de KwaZulu-Natal, en Pietermaritzburg. También ha sido: Superior de la Provincia de Mariannhill (1998-2002) y consejero general de la C.M.M. en Roma (2002- 2004); párroco en Port St. Johns y en la St. Patrick Mission de la diócesis de Umtata y de nuevo consejero (2005-2006) y superior provincial de la C.M.M. (2006-2009). M.M. (2006-2009); párroco de St. Patrick, consultor diocesano y decano del Decanato oriental, en la diócesis de Umtata (2009-2014); superior regional de la misma diócesis y de nuevo párroco de la misión de St. Patrick (2014-2016).

El 30 de abril de 2016 fue nombrado vicario apostólico de Ingwawuma y elegido para la sede titular de Elefantaria di Proconsolare. Recibió la consagración episcopal el 25 de junio siguiente.

 


26
May 21

Revista Familia Mariannhill Nº 199


26
May 21

Oracionales Familia Mariannhill Nº 59


26
May 21

BRIEF AUS SPANIEN Nº 136


10
May 21

María, al servicio de la Misión (Candelaria 2021)


© Hna. Antonio Maria Thurnher CPS (+)

Mariannhill celebra cada 2 de Febrero, con rango de solemnidad litúrgica, su fiesta principal. En el número 261 de sus Constituciones se condensan las razones por las que esta fiesta litúrgica es la fiesta principal de la Congregación. A saber: Qué Cristo es la luz de todas las naciones y pueblos y que su Madre nos lo presentó. Cristo y María siempre juntos: juntos en el texto de las Constituciones y juntos en la vida espiritual y en el quehacer misionero de cada uno de los misioneros de Mariannhill. Como Misioneros de Mariannhill encontramos en esta fiesta la fuente de nuestra identidad, es decir, de nuestra espiritualidad y misión. Las reflexiones que siguen tratan de evidenciar cómo María siempre estuvo al servicio de la Misión de su Hijo.

(Las notas se encuentran al final del texto)

           María es esclava del Señor en su obra salvífica (1). Ha sido asociada en cuanto Madre del Salvador a la obra de salvación de su Hijo. A lo largo de toda su vida, María mantuvo esta actitud de servicio a Aquel que iba a salvar al pueblo de sus pecados (2).

A la hora de definir la misión de María y de calificar bien su cooperación a la obra del Hijo es necesario partir de aquella verdad según la cual Cristo es el único Mediador que ha reconciliado al hombre con Dios (3). Esta verdad es un principio absoluto del que hay que partir en todo análisis teológico. La obra de la redención es exclusiva de Dios y no es fruto de la mera posibilidad humana (4).

Afirma San Ambrosio: “Jesús no tenía necesidad de ayuda alguna para salvarnos” (5). No obstante, en su benevolencia y condescendencia, tomó de entre los hombres colaboradores que cooperasen a su obra redentora (6).

Y es que aquí donde hay que situar la especial cooperación de María a la obra de la salvación del Hijo (7). Tal cooperación se ha de explicar de tal manera que no pueda “comprometer la suficiencia y la abundancia de la Redención por Cristo, o su autonomía redentora, o la unicidad fundamental absoluta del Redentor y de su obra redentora” (8). De aquí que no sea legítimo considerar a María junto con Cristo como un único principio de salvación. María no es una magnitud que se yuxtapone a Cristo.

Hechas estas precisiones, conviene señalar que “la Iglesia no vacila en reconocer la función eficaz, aunque subordinada de María. Esto no constituye una provocación sino un testimonio a la verdad” (9). La verdad está en reconocer que Dios asoció de manera peculiar a María en la obra propia del Hijo y la subordinación en que “María no distribuye, claro está, su propia gracia, sino la gracia de Cristo, pues no hay otra” (10). Así se reconoce el número 60 de la Constitución Dogmática Lumen Gentium, en donde se afirma con toda claridad que Cristo es el único Mediador y que María ha sido llamada a cooperar de especial manera en la obra del Hijo (11).

En el número 61 de la misma Constitución Dogmática Lumen gentium se describe la particular colaboración de María en la obra salvadora del Hijo (12). En dicho número se nos presentan a María como “Socia Christi” en unión teologal con el mismo Cristo (13). Por esta asociación a la obra del Hijo en cuanto madre, María ha cooperado a la restauración de la vida sobrenatural en los hombres.

La maternidad espiritual de María respecto a los creyentes radica en su maternidad divina. El primer alumbramiento está orientado hacia los otros alumbramientos: Cristo quiso tener a los hombres por hermanos (14). En el parto de María acontece el alumbramiento espiritual del género humano a la vida nueva. María engendró al que iba a salvar al pueblo del pecado y vino a ser madre de todos los que a lo largo de la historia se beneficiarían de esta salvación (15). Por eso María engendrando y dando a luz al Salvador, “naciones lleva en su seno, naciones da a luz” (16).

La imagen bíblica de la Iglesia como Cuerpo de Cristo es clave para entender la maternidad espiritual de María respecto a los creyentes. En las cartas de la cautividad es un tema central la consideración de la Iglesia como Cuerpo de Cristo. Es en estas cartas donde aparece Jesucristo como Cabeza. Desde este trasfondo afirmará san León Magno: “La generación de Cristo es el origen del pueblo cristiano. El día del nacimiento de la Cabeza es igualmente el día del nacimiento del Cuerpo” (17). Posteriormente señalará santo Tomás que “caput et membra sunt quasi una persona mystica” (18), por ello María es Madre de la Cabeza  a la par que del Cuerpo de aquella Cabeza. Y remacha san Agustín al decir: “Verdaderamente, María es también la Madre de los miembros de Cristo, que somos nosotros. Porque ha cooperado por la caridad a que naciesen los fieles en la Iglesia, que son los miembros de la Cabeza, de la que fue Madre de la carne” (19).

A la luz de lo que se ha dicho en relación al papel de María en la obra redentora del Hijo, entendemos mejor cuál ha de ser nuestro papel como Misioneros de Mariannhill en relación a esa misma obra. A saber: Estamos llamados a seguir ayudando a María, para que Ella continúe presentando a Cristo ante todas las naciones como la verdadera Luz.

 

P. Lino Herrero Prieto CMM

Misionero de Mariannhill

 

 

Notas:

 

1.- Cfr. Lumen Gentium, n. 60.

2.- Cfr. Lc 1, 31; Mt 1, 21. Cfr. Lumen Gentium, nn. 57-58; Sacrosanctum Concilium, n. 103; Presbyterorum Ordinis, n. 18; Apostolicam Actuositatem, n. 4.

3.- Cfr. 1Tim 2, 5-6; Rm 5, 15-17; Gal 3, 19ss; Heb 10, 14. Cfr. Denz., n. 1347. n. 1513.

4.- Cfr. DILLENSCHNEIDER, C., El Misterio de Nuestra Señora y nuestra devoción mariana, Salamanca 1965, p. 109: “Cristo, y sólo él, es el origen y la fuente de la Redención y de toda la gracia redentora. No sería posible modificar el estatuto tradicional de la doctrina de nuestra salvación”.

5.- S. AMBROSIO, Epístola 63 (P. L. 16, 1218).

6.- Cfr. Lumen Gentium, n. 62b.

7.- Cfr. Lumen Gentium, n. 62c.

8.- DILLENSCHNEIDER, C., o.c., p. 109.

9.- PHILIPS, G. La Iglesia y su Misterio en el Concilio Vaticano II, Barcelona 1969, p. 339.

10.- PHILIPS, G. o.c., p. 331.

11.- “Uno sólo es nuestro Mediador, según la palabra del Apóstol… Sin embargo, la misión maternal de María para con los hombres no oscurece ni disminuye, en modo alguno, esta mediación única de Cristo, antes bien, sirve para demostrar su poder. Pues todo el influyo salvífico de la Santísima Virgen sobre los hombres no dimana de una necesidad ineludible, sino del divino beneplácito y de la superabundancia de los méritos de Cristo; se apoya en la mediación de éste, depende totalmente de ella y de la misma saca todo su poder. Y lejos de impedir la unión inmediata de los creyentes con Cristo, la fomenta”.

12.- “La Santísima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios juntamente con la encarnación del Verbo, por disposición de la divina providencia, fue en la tierra la Madre excelsa del divino Redentor y    compañera singularmente generosa entre todas las demás criaturas y humilde esclava del Señor. Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo al Padre en el templo, padeciendo con su Hijo cuando moría en la cruz, cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad, con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia”.

13.- Cfr. LAURENTIN, R., María, Prototipo e imagen de la Iglesia, en MS IV/II,   Madrid 1975, p. 327.

14.- Cfr. Rm 8, 29.

15.- Cfr. BOFF, L. El rostro materno de Dios, Madrid 1979, p. 194.

16.- S. PAULINO DE NOLA, Carmen 25, 155-183 (C.S.E.L., 30, p. 59).

17.- S. LEÓN MAGNO, Sermo 26,2 (P.L. 54, 213 B).

18.- SANTO TOMÁS, Sth., III, q. 48, a. 2, ad 1.

19.- S. AGUSTÍN, De Sancta Virginitate, 6 (P.L., 40, 399).

 


27
Abr 21

Por el desarrollo integral y la liberación de las personas

Experiencia misionera de la

Hna. Damian Maria Boekholt CPS

© ARCHIVO CPS [Kenia]

Llegué por primera vez a Kenia en 1977. Tres años duró aquella experiencia misionera. Todavía recuerdo el consejo que me dieron antes de partir: “Vas a encontrarte con personas que hablan otras lenguas, que viven en otras culturas, que practican otras religiones… Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra sagrada y recuerda que Dios estuvo allí antes que tú”. Nunca he olvidado este consejo, que vino a convertirse en el principio orientador de mi vida misionera.

Misión implica acercarse a las personas para compartir la fe que da sentido a la propia vida, trabajando por su desarrollo integral y su liberación integral, capacitándolas para que puedan vivir en justicia y paz. Misión conlleva tratar a las personas y su cultura con respeto, apreciando los valores de los que son portadores, dándoles la oportunidad de poder experimentar la bondad y misericordia de Dios a través de la vida del misionero. El compromiso pastoral y social del misionero alcanza a todas las personas, con independencia de su religión, nacionalidad o clase social.

En el caso concreto de la Congregación de Misioneras de la Preciosa Sangre o de Mariannhill, institución a la que pertenezco, nuestro apostolado misionero se centra en la educación integral de niños y jóvenes, en el apoyo a las necesidades de la mujer, a fin de promover su  dignidad y erradicar las diversas formas de opresión que padece.

© ARCHIVO CPS [Kenia]

La Hna. Damian Maria Boekholt CPS visitando las familias en la barriada marginal de Kawangware [Nairobi/Kenia]

En el 2010 tuve la oportunidad de volver a Kenia. La tarea encomendada era dirigir un proyecto en favor de los niños de la calle. El proyecto, que llevaba funcionando desde el año 2000 gracias a la ayuda de muchos bienhechores, consistía en un centro con capacidad para 200 niños, donde éstos reciben educación escolar gratuita, atención médica y alimentación tres veces al día.

La finalidad del proyecto consiste en que los niños, allí acogidos, puedan recibir una educación integral, viendo así promovidas y potenciadas sus capacidades y talentos, a fin de que puedan convertirse en ciudadanos seguros de sí mismos y responsables. Muchos de esos chavales requieren una atención particularmente cariñosa para recuperar la confianza en sí mismos y tener valor para continuar su camino de vida, dado que suelen tener detrás una historia llena de experiencias traumáticas y dolorosas. La ayuda que reciben estos niños va más allá de la económica, dado que gracias al proyecto, que les hace ver lo valiosos que son, se siente aceptados, viendo así fortalecida su alegría de vivir.

El lema del Centro reza: “La creatividad es la madre del desarrollo”. Junto con la formación académica en el Centro nos preocupamos de aportar a los niños las herramientas necesarias para la forja de su carácter. Los juegos y los deportes promueven el espíritu de equipo y así pueden aprender a respetarse, a confiar y a ayudarse unos a otros. Atendiendo todos estos frentes de manera mancomunada, los niños pronto caen en la cuenta de que su futuro depende de su propia responsabilidad.

© ARCHIVO CPS [Kenia]

La Hna. Damian Maria Boekholt CPS junto con algunos niños de la calle de la barriada marginal de Kawangware [Nairobi/Kenia]

Los niños que frecuentan el Centro son de diferentes religiones. Aunque en el programa formativo se priorice la presentación y la comunicación de los valores cristianos, se respetan las necesidades y reglas propias de cada religión. Intentamos transmitir los valores cristianos del Evangelio con nuestro ejemplo de vida. A su disposición tienen la posibilidad de asistir a la celebración de la Eucaristía y ratos de silencio para poder hacer oración. En su trato diario con nosotros – hermanas misioneras, formadores y maestros – buscamos que puedan experimentar el amor que tiene Dios por ellos. Dado que la confianza sólo puede darse en una atmósfera de cariño y seguridad, todos los que llevamos la marcha del Centro hacemos por tener un oído atento a las necesidades y preocupaciones de los niños.

Hay que hacerse una idea de cómo son las condiciones de vida de las familias de estos niños cuando, terminada la jornada diaria en el Centro, vuelven a sus casas en la barriada marginal de Kawangware. Casetas de chapa de unos 15 m2, en las que pueden vivir hasta ochos personas con un pequeña mesa, un par de sillas y un viajo sofá; ni agua corriente ni electricidad.

El desempleo y la falta de educación escolar se dan por doquier. La mayor parte de los padres de estos niños nos saben ni leer ni escribir. Son frecuentes en las familias el abuso del alcohol y la violencia. Nada extraño que estos niños, al no recibir los cuidados y apoyos en casa que cabría esperar, tiendan a vivir en la calle, expuestos a todo lo malo.

© ARCHIVO CPS [Kenia]

La Hna. Damian Maria Boekholt CPS rodeada de los niños de la calle acogidos en el Centro Misionero de la barriada marginal de Kawangware [Nairobi/Kenia]

Para proteger a estos niños del abuso infantil, les ofrecemos por las tardes en el Centro la oportunidad de participar en actividades extraescolares de esparcimiento. Así aprenden, en contraste con el entorno hostil de la calle, a afirmarse mediante el desarrollo mental y físico.

Antes de irse a casa por la noche, cenan en el Centro. Algunos niños se privan de comer todo, llevando el resto de la comida a sus casas para poderlo compartir con los suyos.

Sin duda alguna, para muchos de estos niños nuestro Centro ha venido a ser la única oportunidad de poder tener un futuro mejor.

Con el paso del tiempo la urgencia de seguir atendiendo a los niños de la calle nos llevó a poner en marcha otro Centro en Riruta. Las superioras de la Congregación decidieron acometer la puesta en marcha de una escuela secundaria en Juja Farm. Junto con los Misioneros de Mariannhill, encargados de la parroquia del lugar, y con otros líderes locales se formó una comisión para estudiar el nuevo proyecto y sacarlo adelante.

En dicho estudio se tuvieron en cuenta los recientes desarrollos que se ha ido dando en la zona, sin perder de vista que la razón última de esta empresa no podía ser otra que proveer a los niños de la calle de un nuevo pilar de apoyo así como no descuidar la educación de las niñas. Se tuvo en cuenta también la sostenibilidad del proyecto.

© ARCHIVO CPS [Kenia]

La Hna. Damian Maria Boekholt CPS charlando con un joven del área de Juja Farm [Nairobi/Kenia]

Se sopesaron y se examinaron diferentes opciones hasta que, tras bastantes deliberaciones, se optó por poner en marcha una escuela secundaria. Lo hicimos convencidos de que apoyando la educación de estos niños y niñas ayudaríamos al desarrollo integral de la población de la zona donde quedaría ubicada dicha escuela secundaria.

Gracias a los muchos donativos recibidos de las comunidades cristianas de Europa, de otras organizaciones así como de particulares, pudimos sacar adelante este nuevo proyecto con el deseo de seguir ayudando a los niños de la calle y ofreciendo a muchas niñas la esperanza de una vida digna, libres de quedar a merced de la violencia y del abuso. Con el favor de Dios pudimos inaugurar la escuela en el año 2018.

Con el paso del tiempo nos hemos convencido que la clave del éxito de este proyecto reside en el enfoque holístico que ha de informar la educación de estos niños y niñas; de ahí que no podamos descuidar atender las necesidades que percibimos en el entorno donde se desarrollan sus vidas.

Tengo que decir que mi compromiso por el bienestar de estos niños y niñas, consecuencia de mi vocación misionera, supuso para mí un gran enriquecimiento personal, llegando a descubrir en mí misma capacidades y habilidades que estaban latentes y sin explotar. La satisfacción por lo que se ha logrado, después de tanto trabajo y desvelos, es la mejor recompensa.

Así he aprendido que para ser feliz sólo necesitas estar dispuesto a dejar a un lado la vida que te has planificado para salir al encuentro de la vida que te está esperando; dejar a un lado tu propia agenda personal para sacar adelante la agenda de Dios.

Y en esa agenda de Dios están tantos hombres y mujeres, despreciados y marginados, viviendo sin alegría ni amor. Dios nos dice que necesita de nosotros para hacerles saber y experimentar que no están solos ni abandonados a su suerte. Y en eso estamos, porque ese reto es una tarea nunca acabada.

© ARCHIVO CPS [Kenia]

La Hna. Damian Maria Boekholt CPS junto con otras Misioneras de la Preciosa Sangre en Juja Farm [Nairobi/Kenia]

 

 

 

 

 

 

 

 


27
Abr 21

Pentecostés: Lanzados a la misión

Con la llegada del Espíritu Santo sobre los discípulos de Jesús comenzó el despliegue de toda la actividad misionera de la Iglesia. Antes de la llegada del Espíritu los discípulos se encontraban llenos de miedo, encerrados y callados.

[1] Los que estaban llenos de miedo, al recibir la visita del Espíritu Santo, se animaron y se armaron de valentía. Hoy somos nosotros, en cuanto discípulos de Jesús, los que hemos recibido el mismo Espíritu. Y ello se prueba si vivimos con gozo y entusiasmo nuestra condición cristiana, lo que supone que apreciemos todo aquello en lo que creemos, esperamos y amamos; que nos sintamos dichosos de ser lo que somos, afortunados de tener sitio y hogar en el Corazón de Dios, de poder vivir de acuerdo con su ley. No se espera de los que hemos recibido el Espíritu que vivamos apocados.

[2] En segundo lugar, los que estaban encerrados, al recibir la visita del Espíritu Santo, abrieron las puertas, salieron a las calles y plazas como hombres nuevos, transformados, convertidos. Hoy somos nosotros, en cuanto los discípulos del Maestro, quienes hemos recibido el mismo Espíritu. Y ello se verificará, si también salimos de nuestro encerramiento y llevamos el tesoro, que puso el Señor en nuestras manos, a la plaza pública. Tarea que supone vivir en coherencia nuestra fe y compromisos bautismales llevando una vida de convertidos.

[3] Y por último y en tercer lugar, los que entonces, discípulos de Cristo, estaban callados, salieron a predicar el Evangelio recibido. Hoy nosotros somos esos mismos discípulos de Jesús, que habiendo recibido el Espíritu Santo, no podemos quedar indiferentes ante todos aquellos que nada saben de Cristo y de su obra redentora, que no pueden vivir en el seno de la Iglesia. En definitiva, nos duele que otros no puedan vivir la Gracia que hemos recibido nosotros inmerecidamente.

Animémonos, pues, a llevar una vida en el Espíritu Santo, lo cual implica obedecer sus inspiraciones, trabajar con sus dones y dejar que en nosotros produzca sus frutos. Animémonos también a salir con impulso misionero y llenos de valentía a predicar el Evangelio. A nuestra mano y a nuestro alcance están el llevar una vida de acuerdo con el Evangelio, el hablar dando razón de nuestra fe, el rezar para que el Evangelio de Cristo alcance hasta los confines de la tierra, el poder ofrecer nuestros dolores y sacrificios, el compartir nuestros bienes en donativos y limosnas misioneros.

P. Lino Herrero Prieto CMM

Misionero de Mariannhill