10
May 21

María, al servicio de la Misión (Candelaria 2021)


© Hna. Antonio Maria Thurnher CPS (+)

Mariannhill celebra cada 2 de Febrero, con rango de solemnidad litúrgica, su fiesta principal. En el número 261 de sus Constituciones se condensan las razones por las que esta fiesta litúrgica es la fiesta principal de la Congregación. A saber: Qué Cristo es la luz de todas las naciones y pueblos y que su Madre nos lo presentó. Cristo y María siempre juntos: juntos en el texto de las Constituciones y juntos en la vida espiritual y en el quehacer misionero de cada uno de los misioneros de Mariannhill. Como Misioneros de Mariannhill encontramos en esta fiesta la fuente de nuestra identidad, es decir, de nuestra espiritualidad y misión. Las reflexiones que siguen tratan de evidenciar cómo María siempre estuvo al servicio de la Misión de su Hijo.

(Las notas se encuentran al final del texto)

           María es esclava del Señor en su obra salvífica (1). Ha sido asociada en cuanto Madre del Salvador a la obra de salvación de su Hijo. A lo largo de toda su vida, María mantuvo esta actitud de servicio a Aquel que iba a salvar al pueblo de sus pecados (2).

A la hora de definir la misión de María y de calificar bien su cooperación a la obra del Hijo es necesario partir de aquella verdad según la cual Cristo es el único Mediador que ha reconciliado al hombre con Dios (3). Esta verdad es un principio absoluto del que hay que partir en todo análisis teológico. La obra de la redención es exclusiva de Dios y no es fruto de la mera posibilidad humana (4).

Afirma San Ambrosio: “Jesús no tenía necesidad de ayuda alguna para salvarnos” (5). No obstante, en su benevolencia y condescendencia, tomó de entre los hombres colaboradores que cooperasen a su obra redentora (6).

Y es que aquí donde hay que situar la especial cooperación de María a la obra de la salvación del Hijo (7). Tal cooperación se ha de explicar de tal manera que no pueda “comprometer la suficiencia y la abundancia de la Redención por Cristo, o su autonomía redentora, o la unicidad fundamental absoluta del Redentor y de su obra redentora” (8). De aquí que no sea legítimo considerar a María junto con Cristo como un único principio de salvación. María no es una magnitud que se yuxtapone a Cristo.

Hechas estas precisiones, conviene señalar que “la Iglesia no vacila en reconocer la función eficaz, aunque subordinada de María. Esto no constituye una provocación sino un testimonio a la verdad” (9). La verdad está en reconocer que Dios asoció de manera peculiar a María en la obra propia del Hijo y la subordinación en que “María no distribuye, claro está, su propia gracia, sino la gracia de Cristo, pues no hay otra” (10). Así se reconoce el número 60 de la Constitución Dogmática Lumen Gentium, en donde se afirma con toda claridad que Cristo es el único Mediador y que María ha sido llamada a cooperar de especial manera en la obra del Hijo (11).

En el número 61 de la misma Constitución Dogmática Lumen gentium se describe la particular colaboración de María en la obra salvadora del Hijo (12). En dicho número se nos presentan a María como “Socia Christi” en unión teologal con el mismo Cristo (13). Por esta asociación a la obra del Hijo en cuanto madre, María ha cooperado a la restauración de la vida sobrenatural en los hombres.

La maternidad espiritual de María respecto a los creyentes radica en su maternidad divina. El primer alumbramiento está orientado hacia los otros alumbramientos: Cristo quiso tener a los hombres por hermanos (14). En el parto de María acontece el alumbramiento espiritual del género humano a la vida nueva. María engendró al que iba a salvar al pueblo del pecado y vino a ser madre de todos los que a lo largo de la historia se beneficiarían de esta salvación (15). Por eso María engendrando y dando a luz al Salvador, “naciones lleva en su seno, naciones da a luz” (16).

La imagen bíblica de la Iglesia como Cuerpo de Cristo es clave para entender la maternidad espiritual de María respecto a los creyentes. En las cartas de la cautividad es un tema central la consideración de la Iglesia como Cuerpo de Cristo. Es en estas cartas donde aparece Jesucristo como Cabeza. Desde este trasfondo afirmará san León Magno: “La generación de Cristo es el origen del pueblo cristiano. El día del nacimiento de la Cabeza es igualmente el día del nacimiento del Cuerpo” (17). Posteriormente señalará santo Tomás que “caput et membra sunt quasi una persona mystica” (18), por ello María es Madre de la Cabeza  a la par que del Cuerpo de aquella Cabeza. Y remacha san Agustín al decir: “Verdaderamente, María es también la Madre de los miembros de Cristo, que somos nosotros. Porque ha cooperado por la caridad a que naciesen los fieles en la Iglesia, que son los miembros de la Cabeza, de la que fue Madre de la carne” (19).

A la luz de lo que se ha dicho en relación al papel de María en la obra redentora del Hijo, entendemos mejor cuál ha de ser nuestro papel como Misioneros de Mariannhill en relación a esa misma obra. A saber: Estamos llamados a seguir ayudando a María, para que Ella continúe presentando a Cristo ante todas las naciones como la verdadera Luz.

 

P. Lino Herrero Prieto CMM

Misionero de Mariannhill

 

 

Notas:

 

1.- Cfr. Lumen Gentium, n. 60.

2.- Cfr. Lc 1, 31; Mt 1, 21. Cfr. Lumen Gentium, nn. 57-58; Sacrosanctum Concilium, n. 103; Presbyterorum Ordinis, n. 18; Apostolicam Actuositatem, n. 4.

3.- Cfr. 1Tim 2, 5-6; Rm 5, 15-17; Gal 3, 19ss; Heb 10, 14. Cfr. Denz., n. 1347. n. 1513.

4.- Cfr. DILLENSCHNEIDER, C., El Misterio de Nuestra Señora y nuestra devoción mariana, Salamanca 1965, p. 109: “Cristo, y sólo él, es el origen y la fuente de la Redención y de toda la gracia redentora. No sería posible modificar el estatuto tradicional de la doctrina de nuestra salvación”.

5.- S. AMBROSIO, Epístola 63 (P. L. 16, 1218).

6.- Cfr. Lumen Gentium, n. 62b.

7.- Cfr. Lumen Gentium, n. 62c.

8.- DILLENSCHNEIDER, C., o.c., p. 109.

9.- PHILIPS, G. La Iglesia y su Misterio en el Concilio Vaticano II, Barcelona 1969, p. 339.

10.- PHILIPS, G. o.c., p. 331.

11.- “Uno sólo es nuestro Mediador, según la palabra del Apóstol… Sin embargo, la misión maternal de María para con los hombres no oscurece ni disminuye, en modo alguno, esta mediación única de Cristo, antes bien, sirve para demostrar su poder. Pues todo el influyo salvífico de la Santísima Virgen sobre los hombres no dimana de una necesidad ineludible, sino del divino beneplácito y de la superabundancia de los méritos de Cristo; se apoya en la mediación de éste, depende totalmente de ella y de la misma saca todo su poder. Y lejos de impedir la unión inmediata de los creyentes con Cristo, la fomenta”.

12.- “La Santísima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios juntamente con la encarnación del Verbo, por disposición de la divina providencia, fue en la tierra la Madre excelsa del divino Redentor y    compañera singularmente generosa entre todas las demás criaturas y humilde esclava del Señor. Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo al Padre en el templo, padeciendo con su Hijo cuando moría en la cruz, cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad, con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia”.

13.- Cfr. LAURENTIN, R., María, Prototipo e imagen de la Iglesia, en MS IV/II,   Madrid 1975, p. 327.

14.- Cfr. Rm 8, 29.

15.- Cfr. BOFF, L. El rostro materno de Dios, Madrid 1979, p. 194.

16.- S. PAULINO DE NOLA, Carmen 25, 155-183 (C.S.E.L., 30, p. 59).

17.- S. LEÓN MAGNO, Sermo 26,2 (P.L. 54, 213 B).

18.- SANTO TOMÁS, Sth., III, q. 48, a. 2, ad 1.

19.- S. AGUSTÍN, De Sancta Virginitate, 6 (P.L., 40, 399).

 


06
Abr 21

Nota necrológica CMM – Mariannhill: Frt. Ntandoyenkosi Ngwenya CMM (18-I-2021)


Frt. Ntandoyenkosi Ngwenya CMM ©  P. Andreas Rohring CMM

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Jn.11,25).

En vuestra caridad, por favor, acordaros de rezar por el Frt. Ntandoyenkosi Ngwenya CMM.

Nacimiento: 20-I-1989.
Profesión religiosa: 2-II-1918.
Óbito: 18-I-2021, en Mariannhill (Sudáfrica).

R. I. P.

 

 


18
Ene 21

Nota necrológica CMM – Mariannhill: Frt. Ntandoyenkosi Ngwenya CMM (18-I-2021)


Frt. Ntandoyenkosi Ngwenya CMM ©  P. Andreas Rohring CMM

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Jn.11,25).

En vuestra caridad, por favor, acordaros de rezar por el Frt. Ntandoyenkosi Ngwenya CMM.

Nacimiento: 20-I-1989.
Profesión religiosa: 2-II-1918.
Óbito: 18-I-2021, en Mariannhill (Sudáfrica).

R. I. P.

 

 


13
Ene 21

Nota necrológica CMM – Mariannhill: Diácono Sphelele Blessing Phewa CMM (1-I-2021)


Diácono Sphelele Blessing Phewa CMM ©  Dr. Mauricio Langa CMM

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Jn.11,25).

En vuestra caridad, por favor, acordaros de rezar por el Diácono Sphelele Blessing Phewa CMM.

Nacimiento: 16-II-1989.
Profesión religiosa: 2-II-1917.
Ordenación diaconal: 17-X-2020.
Óbito: 1-I-2021, en Ethekwini / Durban (Sudáfrica).

R. I. P


21
Dic 20

Nota necrológica CMM – Mariannhill: P. Sibusiso Donatus Ndwalane CMM (16-XII-2020)


P.  Sibusiso Donatus Ndwalane CMM
© Archivo CMM-Mariannhill

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Jn.11,25).

En vuestra caridad, por favor, acordaros de rezar por el P. Sibusiso Donatus Ndwalane CMM.

Nacimiento: 12-V-1962.
Profesión religiosa: 2-II-1985.
Ordenación sacerdotal: 3-XI-1991.
Óbito: 16-XII-2020, en Amanzimtoti / Durban (Sudáfrica).

R. I. P.

 

 


09
Nov 20

AQUÍ ESTOY, ENVÍAME. Profesión perpetua de los Fratres Mauricio Alberto Jamine CMM y Felizardo Luheia CMM

Caía la tarde del domingo 18 de Octubre del 2020. Se celebraba aquel día el Domund, la jornada misionera más importante del año. El tiempo, sin llegar a ser desapacible, era el típico de otoño. La ciudad de Salamanca, así como otras de España, se encontraba con restricciones de movimiento y aforo debido al incremento de contagios por el Coronavirus. Ello se notaba en la menguada afluencia de los que se acercaban al templo  de la parroquia de Ntra. Sra. de Fátima. A las 19.30 h. comenzaba la celebración de la Eucaristía dominical, en la que dos jóvenes misioneros de Mariannhill iban a consagrarse de por vida a Dios, profesando bajo voto los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia.

Arropados por sus hermanos de Congregación en España, por algunos sacerdotes y por algunos amigos, compañeros y fieles en el número que permitían las restricciones de aforo, los Fratres Mauricio Alberto Jamine CMM y Felizardo Luheia CMM profesaron sus votos perpetuos como misioneros de Mariannhill. La celebración contó con un excelente organista y cantor que tuvo la habilidad de crear  en la asamblea aquel clima propicio para vivir con recogimiento e intensidad la misma.

 

En la homilía, el Superior Regional de los Misioneros de Mariannhill en España, que presidía la celebración, recordó a los dos hermanos que iban a profesar el contenido medular del paso a dar, resumido en seis palabras. [1] Consagración: La profesión religiosa de estos dos jóvenes radicaliza su original consagración bautismal. Por ello, la consagración religiosa no es un nuevo sacramento, sino el mismo sacramento del Bautismo, llevado hasta sus últimas consecuencias. [2] Dios: A Él se unen en alianza estos dos jóvenes, viniendo Dios a ser la riqueza de sus vidas – pobreza -, el amor de sus corazones – castidad – y el Señor de sus existencias – obediencia -. [3] Misión: Estos jóvenes se consagran a Dios para echar una mano en aquella misión, que no se han de inventar, y que consiste en proponer al mundo la única oferta de salvación plena, la del Evangelio. [4] Vocación: El paso que dan no es ocurrencia suya sino del mismo Dios, quien les ha llamado, dirigiéndose a su libertad personal, esperando de ellos la respuesta positiva que han dado. [5] Iglesia: Se ponen al servicio del mensaje de la salvación que se guarda en la Iglesia. Al margen de la Iglesia, de sus pastores, de su disciplina, podrán correr más de prisa, pero por camino equivocado. [6] Mariannhill: Para todo ello cuentan con el respaldo de la que es su familia religiosa y misionera, que les anima y les provee de los recursos de toda índole a ayudar a María para que sea Ella quien siga presentando a Jesús ante el mundo como verdadera luz de la naciones.

Después de la homilía tuvo lugar el rito de la profesión perpetua, siguiéndose los pasos marcados por el Ritual. Fueron llamados por su nombre propio y respondieron con prontitud a la llamada. Contestaron a las preguntas del escrutinio que les hizo el Superior Regional, afirmando querer consagrarse, observar los tres votos a imitación de Jesucristo y de la Virgen María, esforzarse en alcanzar la caridad perfecta siguiendo el Evangelio y la Regla de Mariannhill, gastar la vida en servicio al pueblo de Dios. El interrogatorio se cerró con la petición del Superior Regional: “Dios que comenzó en vosotros esta obra buena, Él mismo la lleve a término hasta el día de Cristo Jesús”. Siguió el canto de las Letanías, pidiendo así la intercesión de los Santos por los que se disponían a profesar. Luego cada uno de los profesos, con un cirio encendido en la mano, leyó la fórmula de la profesión, redactada de su puño y letra. Terminada la lectura de la misma, cada uno la rubricó con su firma. Acto seguido el Superior Regional leyó la larga y bella composición que contiene la bendición solemne o consagración de los profesos. El rito terminó con esta declaración por parte del Superior Regional: “Públicamente ratifico que formáis parte de nuestra comunidad y sois miembros de esta Congregación de los Misioneros de Mariannhill, para que desde ahora todo lo tengáis en común con nosotros. Desempeñad fielmente el ministerio que la Iglesia os encomienda y ejercedlo en su nombre”.

Siguió luego la celebración de la Eucaristía. Al final de la misma, con todas las precauciones impuestas por la situación, los presentes dieron la enhorabuena a los que acababan de profesar.

A estos dos nuevos religiosos y misioneros de Mariannhill el Superior, al final de su homilía, también les dio estos consejos prácticos: Sois de Mozambique y estáis en España. Sois misioneros africanos en Europa. ¿Qué se espera de vosotros como misioneros aquí? Nada distinto de lo que se espera de los misioneros en cualquier parte del mundo. A saber: sacar adelante la misión a la manera como el mismo Jesús dio comienzo a la misma. ¿Qué hacer? [1] No os conforméis con quedaros al calor de las comunidades cristianas ya constituidas. Id en esta España nuestra a buscar a los alejados, a mover las cenizas de los descreídos, a evangelizar a los no creyentes. [2] No sois agentes de desarrollo ni socios de una ONG. Los que lo son, lo harán mejor que vosotros porque tienen la preparación. Vosotros la tenéis para predicar el Evangelio y para invitar a todos a acercarse a Dios. [3] Estáis llamados a atender el amplio abanico de las necesidades del ser humano, dado que el Evangelio ha de llegar a todo ser humano y a todas las áreas constitutivas del mismo. Nada ha de quedar al margen de poder salvador de Jesús. [4] En este erial vocacional, en que al momento se ha convertido Europa y España, estáis llamados a suscitar vocaciones misioneras. La razón es clara: sin misioneros no hay misión.”

 

Queridos Mauricio y Felizardo: Adelante, pues, confiando en el Corazón de Cristo, Luz de los pueblos, dando la mano a María, la buena madre de Mariannhill y a Santa Ana, nuestra patrona. Adelante, pues, amparados por San José, protector de esta familia misionera, que tiene además en San Benito a su primer padre. Adelante, pues, inspirados por los Patronos de las misiones, San Francisco Javier y Santa Teresa del Niño Jesús. Adelante, pues, aleccionados por el ejemplo heroico de nuestro hermano el Beato Engelmar.

The Dreamer.

 

© Fotos: P, Juan José Cepedano Flórez CMM

y última foto: Dña. María (Delegación de Misiones).

 

 


28
Oct 20

Nuevo Superior Regional de Mariannhill en España: P. Rafael M.M. Chichava CMM


© ARCHIVO CMM (España)

El mozambiqueño P. Rafael Manuel Machavane Chichava CMM ha sido nombrado Superior Regional de los Misioneros de Mariannhill en España para el trienio 2021-2024.

           El P. Rafael M. M. Chichava CMM nació en Ressano Garcia (Maputo/Mozambique) el 3 de julio de 1981.

Comenzó su camino vocacional en el año 2002, ingresando en el Seminario Medio Diocesano de Cristo Rey (Maputo/Mozambique).

          Como preparación al sacerdocio, empezó realizando un trienio de filosofía en el Seminario Interdiocesano de San Agustín (Maputo/Mozambique).          En el año 2005 ingresó como postulante en la Congregación de los Misioneros de Mariannhill. Una vez realizado el noviciado en Sudáfrica, hizo su primera profesión religiosa el 2 de febrero de 2007.

Trasladado a la Región de Mariannhill en España en el año 2010, entre ese año y el 2013, realizó un trienio de teología en el Universidad Pontificia de Salamanca.

Emitió en Salamanca su profesión perpetua como misionero de Mariannhill el 8 de septiembre del 2011. En Salamanca fue ordenado diácono el 19 de marzo del 2014 en la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de Fátima, donde también realizó su año de práctica pastoral. Fue ordenado sacerdote el 11 de Julio del 2015 en su parroquia natal de Ressano Garcia (Maputo/Mozambique) el 11 de julio de 2015.

Ya sacerdote, en el 2015 fue nombrado Vicerrector de la Casa de Formación de Mariannhill en Salamanca y empezó a trabajar en varias parroquias rurales de la Zona Pastoral de Alba de Tormes (Diócesis de Salamanca). Desde el 2018 ha venido siendo el Rector/Superior de Mariannhill en Salamanca.

Le deseamos la bendición de Dios en este nuevo servicio misionero y sacerdotal.

The Observer

 

 


23
Oct 20

Profesión Perpetua de los Frts. Mauricio Jamine y Felizardo Luheia (18-X-2020)

El pasado domingo, día 18 de Octubre de 2020, coincidiendo con la Jornada del Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), los Misioneros de Mariannhill tuvimos la gran alegría de celebrar la ceremonia de Profesión Perpetua de dos de nuestros hermanos mozambiqueños, los Frts. Mauricio Jamine CMM y Felizardo Luheia CMM, en el templo parroquial de Nuestra Señora de Fátima, en Salamanca.

La celebración, presidida por el P. Lino Herrero Prieto CMM, Superior Provincial de los Misioneros de Mariannhill en España, tuvo lugar en el seno de la misa dominical vespertina. Un evento al que acudieron todas las personas que la normativa para el tiempo de pandemia permitía y donde un nutrido grupo de fieles se quedó fuera por este motivo, ya que se había completado el cupo de personas nada más abrir el templo. A todos ellos queremos agradecerles, por igual, su cariño y asistencia.

VER EL REPORTAJE EN EL BOTÓN…

 


29
Sep 20

Profesión perpetua de los Frts. Mauricio Jamine CMM y Felizardo Luheia CMM

Los Misioneros de Mariannhill en España os invitan a participar en la celebración Eucarística que, con motivo de la Profesión Perpetua de los Fratres se celebrará en la Parroquia de Ntra. Sra. de Fátima [Salamanca] el domingo 18 de Octubre de 2020, a las 19.30 h.

Link al PDF de la invitación:


27
Ago 20

Noticias desde Colombia: La medicina del alma (La pandemia del Coronavirus en una barriada de Bogotá)

El pensador y médico suizo, Thierry Collaud, tiene un estudio sobre lo que él denomina «la medicina del alma»; una medicina que el ser humano busca cuando siente que su vida se torna «frágil e incierta». Los componentes de esta medicina son una serie de «ritos» que conectan a la persona con el pasado – cuando disfrutaba de seguridad – y con el presente – cuando teme asustado ante el incierto futuro -. Estos «ritos» aportan a la persona la seguridad necesaria para sanar o, al menos, fortalecer su alma. El autor centra su estudio en las personas, que, por diversas causas, son más vulnerables, debido, por ejemplo, a la angustia, a la edad o a la enfermedad, en concreto, enfermos de alzhéimer.

Leía yo este ensayo durante el aislamiento provocado por la pandemia del Covid -19 y, de repente, me di cuenta que la realidad que el autor describía se estaba dando entre la gente con la que convivimos y que pasa a diario por delante de la Centro Misionero que Mariannhill tiene establecido en una barriada de la periferia de Bogotá.

Las gentes que pueblan este barrio tienen aquellas características, que son comunes a todos barrios de esta índole que se encuentran en muchas de las grandes ciudades de países en desarrollo: núcleos familiares grandes y diversos, viviendas sencillas y siempre en construcción, medios de vida y sustento dependientes del salario mínimo de algún miembro de la familia y de la venta ambulante de otros. A esta realidad común, la gente de este barrio tiene otro denominador característico: en su mayoría son desplazados del conflicto civil que ha azotado a Colombia y que no acaba de encontrar la ruta de la paz. En resumen, como suele decirse, son la gente que «vive del día a día», o, como decía un anciano jocosamente, son la gente que «se muere de día a día».

Con la aparición de la pandemia esta forma de vida, de por sí precaria, de la noche a la mañana, se convirtió en una forma de vida frágil. En un cortísimo espacio de tiempo, la gente empezó a notar la escasez de alimentos y de otros bienes básicos y, para colmo, se sintió arrojada a una situación de desorientación, donde la incertidumbre afectaba los cuerpos y las almas de todos ellos.

Las necesidades básicas de muchas familias comenzaron a exteriorizarse a través de «paños rojos», colgados en las ventanas y puertas de las casas. De algunos casos aislados, fácil de contar, en pocos días se pasó a tal número de «paños rojos», que algunas calles parecían haberse adornado para el paso de una procesión. De repente la gente se vio inmersa en una emergencia que había que enfrentar. La magnitud de la emergencia era tal que solo entidades gubernamentales podrían y deberían solucionar. Por desgracia y como de costumbre, la actuación gubernamental se ve siempre frenada y retrasada por el montaje burocrático que suele organizarse antes de actuar en estos casos, retrasando la atención urgente a los más vulnerables.

Es aquí cuando entra en juego la actuación de la iniciativa privada, tanto de particulares como de organizaciones locales, que son conscientes de que el vecino de justo al lado de tu casa, viviendo como tú en medio de la emergencia, padece la urgencia de necesitar ayuda.

Así fue como en la barriada de Bogotá donde trabajamos los Misioneros de Mariannhill pusimos en marcha el programa «Sé cercano con el más cerca». Comenzamos por acudir a los creyentes del entorno así como a las personas de buena voluntad a fin de avivar el espíritu de cercanía, característico de la caridad cristiana y de la solidaridad humana.

Este programa se viene poniendo en práctica allí donde aparece de repente una emergencia alimentaria de gran alcance, tratando de avivar y fortalecer el espíritu de cercanía y confianza que el ser humano experimenta en su interior. El vecino necesitado acude al vecino que puede ayudarle o, viceversa, el vecino que puede ayudar se acerca al vecino en necesidad. Cuando esto se ha conseguido, hay quien, al conocer las necesidades del vecino, cae en la cuenta que quizá sus necesidades no son tan urgentes como creía; por otra parte, el donante deseoso de ayudar sabe a quién ayudar y en qué medida puede hacerlo.

Centro Misionero de Mariannhill en una de las barriadas periféricas de Bogotá (Colombia): preparación de los lotes de alimentos durante los días de la emergencia del Covid-19.

Reparto de alimentos en el Centro Misionero de Mariannhill en una de las barriadas periféricas de Bogotá [Colombia] durante los días de la emergencia del Covid-19.

           Los que hemos vivido en otras situaciones parecidas sabemos que siempre habrá gente que tiende a hacer de la «necesidad» una «forma de vida». Este programa viene a ser una especie de filtro o correctivo para evitar esto, dado que nadie suele atreverse a pedir al vecino que vive a su lado lo que no necesita y ningún vecino se moverá a dar algo al vecino que sabe que no lo necesita. Se pone, así, en práctica el dicho que dice: «Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar». Pero todos sabemos que en estas situaciones uno tiene que cruzar una línea casi invisible entre la «necesidad y la urgencia».

El área de actuación del programa comienza en una calle y, a veces, se extiende a áreas más amplias como pueden ser varias calles o un barrio entero. Los que residen en el territorio señalado se conectan entre sí, exponiendo sus necesidades y las posibilidades de ayudar, organizando a su manera los tiempos y formas de ayuda. Cuando los que pueden ayudar son menos que los que necesitan ayudan, la situación pasa a ser atendida por entidades locales mayores, como pude ser una parroquia o, en nuestro caso, al Centro Misionero de Mariannhill. Cuando esto ocurre, la entidad mayor se encarga de aportar los víveres y los alimentos a la gente encargada de ayudar en la calle, zona o barrio para que sigan preparando las bosas de comida.

Para conseguir los medios materiales, el Centro Misionero de Mariannhill se puso en contacto con entidades locales, nacionales y extranjeras. Las entidades comerciales e industriales de la zona, a nuestro requerimiento, se prestaron a ayudar, aportando víveres en especie o dinero. Con la ayuda del equipo de Pastoral Social se organizaron los lotes de comida, que se iban repartiendo en las casas de los necesitados.

Cuando se da el caso que no hay suficientes alimentos para poder repartir, pero se cuenta con algunos fondos, se emiten bonos para que los beneficiados puedan acercarse a los establecimientos locales y así comprar lo que necesitan por el valor de los bonos. Muchos de estos centros o establecimientos comerciales son los que aportan los dineros para poder financiar dichos bonos. Se crea así un circulo, «no vicioso» sino «virtuoso», donde se fortalece el espíritu de vecindad.

Y, desde el mismo momento en que el programa se puso en marcha, paliando la necesidad urgente de muchos, empezaron a florecer los valores humanos que demuestran que el espíritu de caridad cristiana y cercanía solidaria está vivo y se traduce en gestos muy emocionantes, tales como el de la señora que viene del mercado y, al pasar por delante del Centro Misionero, deposita un paquete de sal, de legumbres, etc.; el de aquel hombre que pasa por nuestro Centro  y entrega una pequeña donación, aún sabiendo que él también está necesitado; o el del ese anciano que, al recibir la bolsa de alimentos, consciente de que hay otro más necesitado, renuncia a ella, justificando su gesto en el hecho de haber pasado muchas guerras. Las expresiones de los rostros, tanto de los que dan como de los que reciben, dicen todo lo que no se puede describir.

Reparto a domicilio de los lotes de comida, por los Misioneros de Mariannhill y agentes pastorales del Centro Misionero en una de las barriadas de Bosa-Bogotá durante los días de la emergencia del Covid-19.

En los días de la emergencia del Covid-19 no todas las personas podían acercarse al Centro Misionero de Mariannhill en una de las barriadas de Bosa-Bogotá para recoger la ayuda. Los voluntarios se encargaron del reparto de las bolsas de víveres.

Oración ante la reja delante de la Capilla del Centro Misionero de Mariannhill en una de las barriadas de Bosa-Bogotá: La gente necesita sentir la ayuda de Dios, quien se hace cercano y vecino a sus vidas.

Tratar de cubrir o, al menos, paliar las necesidades del cuerpo es difícil, pero no imposible. El tema es que pronto afloran las necesidades del alma. La incertidumbre da paso a la desesperación, la desesperación lleva a la tensión, la tensión a la ruptura, la ruptura a la violencia y la violencia a la destrucción de la persona o del ente familiar. Así, junto a la falta de alimentos, se han dado suicidios, intentos de suicidio, violencia y rupturas familiares, gemidos y llantos, que, como otros «paños rojos», señalaban urgencias, quizá no tan numerosas, pero si más apremiantes y profundas que también había que atender.

Siendo conscientes, en cuanto misioneros, del profundo espíritu religioso de la gente y ante la prohibición de abrir los templos para que la gente pudiera entrar a rezar, aprovechando que el Centro Misionero cuenta con una reja exterior, manteniendo ésta cerrada, decidimos abrir las puertas de la Capilla que dan a la calle. Con esta medida se buscaba que la gente, al pasar delante de la misma, pudiera sentir la ayuda de Dios y llenarse de aliento espiritual, tan necesarios para poder sobrellevar las situaciones, a las que nos hemos visto abocados en estos tiempos de pandemia. Gente de toda clase y condición, edad y situación, que, al pasar por delante de la reja, hace un gesto que es todo un «rito», que muestra la fragilidad y la incertidumbre que la gente siente, pero que, a la vez, les sirve de medicina para curar esos males del alma, de los que habla el médico Thierry Collaud y de los que se hicieron mención al inicio de este artículo.

Todos estos gestos espontáneos de piedad, todos estos «ritos», no prescritos, evidencian los valores profundamente religiosos de la gente de nuestro barrio y demuestran el espíritu de cercanía, no solo con los demás sino también con Dios. No puedo por menos de recordar al taxista que para el carro para poder mirar al interior de la Capilla; al hombre anónimo que, al pasar delante de la reja, hace la señal de la cruz; a la madre que vuelve de la compra con el carro casi vacío y que delante de la reja musita una oración; al barrendero, que dejando a un lado la escoba, mira en silencio hacia el interior de la Capilla; al adulto que reza arrodillado, agarrándose a los barrotes de la reja o al que se quita el sobrero al pasar por delante; al anciano que, apoyándose en su bastón, mira fijamente al interior de la Capilla; al joven que se baja de la bicicleta o de la moto para rezar un momento; al vendedor ambulante que apaga el altavoz al pasar por delante de la reja…. etc.

Pasará la pandemia, pasará esta situación de emergencia, llegará la vida normal con su rutina diaria, con su lucha por la supervivencia, con sus ganas de poder «vivir un poco mejor». Las dificultades urgentes de ahora darán paso a aquellas otras, no tan urgentes, pero quizá más duras, como son el pago del alquiler, de las deudas contraídas, de los servicios públicos; se incrementarán los desahucios y la calle volverá ser la casa obligada para muchos; se tardará en reavivar el calor de algún hogar, cubierto de cenizas por la violencia… Pero esta gente, como dice el anciano, «ha pasado ya por muchas guerras y pasará  también por ésta». Sobre todo, porque la esperanza no se pierde, y la esperanza es la mejor medicina del alma y del cuerpo.

Como Misioneros de Mariannhill agradecemos a Dios que nos ha puesto en esta barriada de Bogotá a fin de poder ser cauce de su providencia y canal de la caridad y solidaridad de todos los que han querido ayudar y colaborar.

Desde que comenzó la pandemia hasta el día de hoy, se han ayudado a casi 700 particulares o familias.

P. David Fernández Díez CMM

Misionero de Mariannhill

 © Imágenes: © ARCHIVO CMM (Colombia)