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Y llegó el día de la beatificación del bueno y querido P. Engelmar Hubert Unzeitig CMM, misionero de Mariannhill, mártir del Campo de Concentración de Dachu [Alemania].

 

El sábado 24 de Septiembre del 2016, día señalado para la misma, amaneció en la ciudad de Würzburg [Alemania] con una serena luminosidad otoñal, que acompañó a lo largo de la jornada a todos los que participaron en tan gozosa celebración.

 

Antes del comienzo de la misma, buena parte de los invitados se dieron cita en los jardines y dependencias del Piusseminar, casa central de los Misioneros de Mariannhill en Alemania. Entre otros un nutrido grupo de Misioneras de la Preciosa Sangre.

 

Otros invitados fueron directamente a la Catedral de San Kilian, donde iba a tener lugar la celebración. Cabe destacar la presencia de un nutrido grupo de católicos venidos desde la República Checa, donde nació y donde, más tarde, ejerció su ministerio sacerdotal el nuevo Beato. Entre ellos se encontraban también familiares suyos. 

 

Poco a poco el espacioso templo catedralicio se fue llenando de fieles, estimándose la asistencia a la celebración en cerca de 2.000 personas.

 

A los acordes del impresionante órgano y la canción de entrada, interpretada por el coro y orquesta de la misma Catedral, que se encargó de toda la parte musical de la celebración, la solemne liturgia de la Beatificación, haciendo gala de puntualidad germánica,  comenzó a las 14.00 h. 

 

 

 

 

 

 

 

 

(4) La ceremonia de beatificación del P. Engelmar

 

En la procesión de entrada, detrás de los acólitos, que avanzaban envueltos en una nube de incienso, y de los miembros del Cabildo de la Catedral, seguían los más de cincuenta Misioneros de Mariannhill concelebrantes. Los demás sacerdotes, en traje coral, estaban situados en uno de los lados del crucero. Junto a los concelebrantes principales, entre ellos varios obispos, cerraban la procesión el Legado del Papa para la Beatificación, el cardenal Angelo Amato SBD, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y el Obispo diocesano de Würzburg, Mons. Friedhelm Hofmann. Uno de los dos diáconos, que tomaron parte en la celebración, fue el Frt. Innocent Shava CMM, que acualmente se está formando en la Casa de Mariannhill en Salamanca.

 

Tras el saludo litúrgico y el acto penitencial comenzó el rito de la Beatificación, propiamente dicho. El Obispo diocesano, junto al Postulador de la Causa, Dr. Andrea Ambrosi, postuló ante el Legado del Papa, la Beatificación del P. Engelmar. El Superior Provincial de Mariannhill en Alemania, P. Michael Mass CMM, leyó una corta biografía del nuevo Beato.

 

El Cadenal Legado leyó la Carta Apostólica del Papa, redactada en latín, por la que el P. Engelmar era declarado Beato. De seguido, el Superior General de la Congregación, P. Damian Weber CMM, leyó el texo de la misma en alemán.

 

Imagen panorámica de la celebración litúrgica de la Beatificación del P. Engelmar.

El Cardenal Legado, Cardenal Angelo Amato SDB, lee la Carta Apostólica del Papa Fracisco, por la que el P. Engelmar es declarado Beato, y reproducción de la Carta Apostólica del Papa, redactada en latín, por la que el P. Engelmar era declarado Beato

La versión española del texto de la Carta reza: “Nos, atendiendo los deseos de nuestro hermano, Friedhelm Hofmann, Obispo de Würzburg, así como de numerosos Hermanos en el episcopado y de muchos fieles cristianos, habiendo sido consultada la Congregación para las Causas de los Santos, con nuestra Autoridad Apostólica, autorizamos que el Venerable Siervo de Dios ENGELMAR UNZEITIG, en el siglo Hubert, mártir, sacerdote profeso de la Congregación de los Misioneros de Mariannhill, incansable pastor y testigo heróico de la caridad, aún estando prisionero, sea de ahora en adelante llamado Beato, y que su fiesta, pueda ser celebrada cada año en los lugares y modos, establecidos así por el derecho, el segundo día de Marzo, día en que subió al cielo. En el nombre del Padres y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 17 de Septiembre del año del Señor 2016, cuarto de nuestro Pontificado. Amén“.

 

Leída la Carta Apostólica, el Legado Pontificio la mostró a los concelebrantes principales, situados junto a él, y al pueblo. Acto seguido, el Obispo diocesano agradeció al Legado del Papa la Beatificación, que acababa de realizarse.

Leida la Carta Apostólica de la Beatificación del P. Engelmar por el Cardenal Legado, se desveló el cuadro con su imagen.

Entre los aplausos de la asamblea se desveló en el presbiterio el cuadro al óleo del nuevo Beato y, mientras se entonaba el himno compuesto en su honor, el Diácono Innocent Shava CMM, llevó en procesión hasta el presbiterio una reliquia del Beato Engelmar, que colocó junto al altar. Después de que el Obispo diocesano hubo incensado el cuadro y la reliquia del Beato Engelmar, la asamblea cantó, con gozo en el corazón, el Gloria.

Desvelada la imagen del Beato Engelmar, el Diácono Innocent Shava CMM llevó en procesión y colocó junto al altar la reliquia del nuevo Beato.

Emocinante fue el momento en que, por primera vez, se pidió la intercesión del recién beatificado con el rezo de la Oración Colecta de la misa, que reza: “Dios todopoderoso y eterno, que concediste al mártir Beato Engelmar la gracia de ser testigo de tu amor misericordioso en medio de la cruedad de la prisión, concédenos por su intercesión la fuerza de poder amar a nuestros hermanos con dedicación y servirles con abundante misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén“.

 

Las lecturas bíblicas, que se proclamaron en la celebración, son las propias de la Misa del nuevo Beato. La primera lectura fue tomada del Libro de la Sabiduría [3, 1-9] y como salmo responsorial se rezaron algunos versículos del salmo 27. La segunda lectura se tomó de la Primera Carta del apóstol San Pedro [3, 14-17]. Como lectura evangélica se proclamó el final del Evangelio de Mateo [28, 16-20], en el que se contiene el mandato misionero del Señor a sus discípulos.

 

El Obispo diocesano comenzó su homilía con aquella cadena de preguntas que suele plantearse el ser humano cuando se enfrenta a situaciones de especial dolor, como pueden ser un terremoto, un huracán, un atentado terrorista, etc: ¿Dónde está Dios? ¿Por qué Dios no interviene? ¿Por qué permite que sufran los inocentes? Dios se hace presente en medio de esas situaciones por medio de toda clase de ángeles de la guarda, que ayudan a los más damnificados. Idénticas preguntas nos hacemos cada vez que recordamos el horror de los campos de concentración nazi.

Presidió la celebración Mons. Friedhelm Hofmann, Obispo diocesano de Würzburg, cuya homilía fue altamenta valorada.

Y la respuesta a todas esas inquietantes preguntas no puede ser otra que aquella que nos lleva a reconocer que Dios siempre estuvo presente en Dachau, por medio de todos los que en medio de aquel infierno se comportaban como ángeles suyos. Y entre todos esos ángeles hoy la Iglesia señala al P. Engelmar como uno de ellos, llamándole beato, es decir, feliz y dichoso. Así fue como se comportó el Beato mártir Engelmar en medio de aquel infierno: aconsejando a los inexpertos; animando a los débiles; compartiendo su comida con los que nada tenían; consolando a los desesperados; enseñando el catecismo y hablando de Dios a los prisioneros rusos; cuidando de los infectados por el tifus; ungiéndolos con óleo sacramental para el último viaje.

 

Terminó el Obispo su homilía señalando que del nuevo Beato Engelmar podemos aprender, al menos, tres lecciones. Una primera: Si nos vemos en medio de situaciones angustiosas, alejarse de Dios supondría añadir más angustia. En segundo lugar, en medio de situaciones de especial dificultad debemos todos animarnos a ser files a los compromisos adquiridos en el bautismo y a los que luego hemos ido aceptando en la vida. En tercer lugar, siguiendo el ejemplo del Beato Engelmar, debemos continuar siendo evangelizadores y misioneros, aunque juzguemos que las circunstancias en las que ahora nos encontramos no sean las más propicias para ello.

 

Terminada la homilía del Obispo, después de Credo y de la Oración de los Fieles, en el momento ya del Ofertorio, junto a los dones eucarísticos de pan y vino, se llevaron al altar algunos de los objetos personales, que todavía se conservan del nuevo Beato. Una joven checa, pariente del P. Engelmar, llevó el diccionario alemán-ruso, utilizado por el nuevo Beato cuando éste se preparaba para poder ser misionero en Rusia. Un joven, que lleva como segundo nombre el del nuevo Beato, hijo de padre alemán y de madre española actualmente residientes en Canadá, llevó el reloj de bolsillo, utilizado por el P. Engelmar y que ha aparecido recientemente.

Dos jóvenes llevaron al altar algunos de los objetos personales, que todavía se conservan del nuevo Beato: su diccionario alemán-ruso y su reloj de bolsillo.

La celebración terminó con un gozoso y vibrante Te Deum, mientras la procesión de todos los ministros y concelebrantes, encabezada por la reliquia del nuevo Beato, abandonaba la Catedral por el pasillo central de la misma. Ya en el exterior del templo, con las campanas al vuelo y ante la sorpresa de todos los que estaban en las calles adyacentes a la Catedral, la procesión recorrió dichas calles antes de volver a la sacristía.

 

Al día siguiente, en la Iglesia de Mariannhill en la ciudad de Würzburg, dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, se celebró una eucaristía de acción de gracias. En el marco de la misma la urna con las cenizas del nuevo Beato se llevó desde la capilla lateral, donde hasta entonces se han guardado, al presbiterio, colocándose debajo del altar mayor.

 

En la misma Iglesia y en la tarde de aquel mismo día, se cantaron las vísperas en honor del nuevo Beato, bendiciéndose un icono del mismo, que pasará a ser venerado en la cripta de aquella Iglesia.

 

El Papa Francisco, durante el rezo del Angelus de aquella mañana, aludió a la beatificación del P. Engelmar, con estas palabras: “Queridos hermanos y hermanas: Ayer en Würzburg [Alemania], Engelmar Unzeitig, sacerdote de la Congregación de los Misioneros de Mariannhill, fue proclamado Beato. Asesinado por odio a la fe en el campo de concentración de Dachau, se opuso al odio con el amor y con la humildad se enfrentó a la crueldad. Que su ejemplo nos ayude a ser testigos de la caridad y de la esperanza, aún en medio de las tribulaciones“.

Campo de Concentración de Dachau: lugar donde se encontraba el pabellón 26, destinado para los sacerdotes católicos alemanes, donde vivió el Beato Engelmar.

Dos días después, el 27 de Septiembre de 2016, los Misioneros de Mariannhill que participaron en estas celebraciones, venidos de todos los lugares donde acualmente viven y trabajan, pudieron visitar el Campo de Concentración de Dachau. Especialmete emocionantes fueron las oraciones que se hicieron en el lugar donde estuvo el pabellón 26, en el que vivió el P. Engelmar, y en el crematorio, donde fue incinerado su cuerpo. La visita terminó con la celebración de la Eucaristía en la capilla de las monjas carmelitas de Dachau.

 

Terminaron así todas estas gozosas celebraciones, de las que la Familia Mariannhill salió con el corazón lleno de agradecimiento por lo que Dios le ha regalado en la persona del Beato Engelmar.  

P. Lino Herrero Prieto CMM.

Misionero de Mariannhill.

© Fotos: P. Andreas Rohring CMM