25
Abr 22

Ordenado para servir

  14A la caída de la tarde del 19 de Marzo del 2014, a punto ya de comenzar la primavera, la Iglesia de la Parroquia de Ntra. Sra. de Fátima [Salamanca/España] se fue llenando de fieles para celebrar la Solemnidad de San José, Esposo de la Virgen María. En el marco de la misma iba a ser ordenado diácono el joven misionero de Mariannhill, Frt. Rafael Manuel Chichava CMM. Presidió la celebración el Sr. Obispo de Salamanca, Mons. Carlos López Hernández. Concelebraron con él Continue reading →


20
Abr 22

El Superior General de Mariannhill, nombrado Obispo de Kokstad [P. Thulani Victor Mbuyisa CMM]

© ARCHIVO CMM [Italia]

          El pasado 6 de abril de 2022 se anunció oficialmente que el Santo Padre había nombrado al Superior General de los Misioneros de Mariannhill, P. Thulani Victor Mbuyisa CMM, como nuevo obispo residencial de la diócesis de Kokstad [Sudáfrica].

El P. Thulani nació el 13 de febrero de 1973 en iXobho [KwaZulu-Natal/Sudáfrica]. Es el segundo de los cuatro hijos que tuvo el matrimonio formado por la señora Nomathemba Teresa Mbuyisa y el señor Themba Beatus Siphiwe Mbuyisa, ambos originarios de la Misión de Mariathal.

En 1992 y en aquella misma Misión, el joven Thulani hizo su postulantado. Un año después entró en el Noviciado del Monasterio de Mariannhill. Emitió sus primeros votos religiosos el 2 de febrero de 1994. Ese mismo día, tres años después, realizó la profesión perpetua. Fue ordenado diácono el 5 de junio de 1999. La ordenación sacerdotal como misionero de Mariannhill la recibió el 4 de marzo del año 2000.

Realizó sus estudios primarios en la Misión de Mariathal entre los años 1979 y 1985. Los estudios secundarios los cursó en Nokweja [1986-1991]. En el Instituto Teológico de San José [Sudáfrica], afiliado a la Universidad Urbaniana de Roma, se licenció en Filosofía en 1996 y en Teología en 1999. En el año 2002 comenzó sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de San Pablo [Ottawa/Canadá], obteniendo la licenciatura y máster en el 2004.

Gracias a su capacitación canónica, el P. Thulani durante los años 2005-2007 pudo trabajar como Profesor de Derecho Canónico en el Instituto Teológico San José [Sudáfrica]. Durante esos mismos años ejerció como Juez de Primera y Segunda Instancia del Tribunal Interdiocesano de Durban [Sudáfrica]. En el 2006 empezó a ejercer como Vicario Judicial Asociado de dicho Tribunal. Durante los años  2008-2010, dictó clases como Profesor de Derecho Canónico en el Colegio Hekima [Nairobi/Kenia] y como Consultor del Tribunal Metropolitano de la archidiócesis de Nairobi en Kenia.

Una vez ordenado sacerdote, entre el 2000 y 2001, trabajó como vicario de la parroquia de San Miguel [Diócesis de Mariannhill]. En dos periodos [2001-2002 y 2005-2007] trabajó como Capellán de los estudiantes universitarios católicos del Mangosuthu Technikon College, en el municipio de Umlazi [Sudáfrica].

Dentro de la Congregación de los Misioneros de Mariannhill, primero durante los años 2001-2002 y, de nuevo, en los años 2004-2007, sirvió como Asistente del Maestro de Novicios en el Monasterio de Mariannhill. Trasladado en el año 2007 a la Región de África Oriental [Kenia], entre los años 2008 y 2010, trabajó como Rector de la Casa de Formación de Mariannhill en Nairobi [Kenia]. El 2 de febrero de 2010 fue nombrado Superior Regional de aquella Unidad de la Congregación. Unos meses después, en Octubre del 2010, al ser elegido Consejero General, tuvo que trasladarse a Roma [Italia]. En Diciembre del año 2012 fue nombrado Vicario General y Procurador General de la Congregación. En Octubre del 2016 fue elegido Superior General de esta Congregación misionera.

La entera Familia de Mariannhill se alegra de este nombramiento y se compromete a rezar por el ahora Mons. Thulani para que pueda ser un buen pastor según el Corazón de Cristo.

P. Lino Herrero Prieto CMM

Misionero de Mariannhill

 

 

 


04
Ene 22

BRIEF AUS SPANIEN Nº 138

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04
Ene 22

Revista Familia Mariannhill Nº 201

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02
Nov 21

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Nov 21

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Nov 21

Revista Familia Mariannhill Nº 200

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02
Nov 21

BRIEF AUS SPANIEN Nº 137

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15
Oct 21

El abad Francisco, amigo de San José

© P. LUKAS ANTON METTLER CMM [+]

 San José, Protector de Mariannhill: Imagen situada en la cara interior del pórtico del Monasterio de Mariannhill en KwaZulu-Natal [Sudáfrica].

Solemos decir que Mariannhill – Monasterio trapense fundado en 1882 cerca de la ciudad de Durban [Kwazulu-Natal/Sudáfrica] y hoy Casa Madre de los Misioneros de Mariannhill – no se entiende sin aquél que fue su fundador, el Siervo de Dios Abad Francisco Pfanner.  Pero el mismo Abad nos corrige: Mariannhill no se entiende sin San José. Cuatro fueron las preocupaciones del Abad Francisco al acometer la aventura misionera de Mariannhill: la evangelización de los pueblos zulúes, la obtención de los medios materiales necesarios, la formación de buenos y santos monjes y hacer que todo ello quedara orientado hacia el cielo, hacia Dios. Y con el fin de poder atender estas cuatro preocupaciones el Abad Francisco buscó y encontró en San José a su poderoso Protector.

El Abad Francisco escogió a San José como protector de todas las empresas misioneras de Mariannhill, porque San José fue el primer misionero que llegó al continente africano cuando llevó al Niño Jesús a Egipto: “San José, buscando refugio en tierra de Egipto, fue el primero que llevó a Jesús al continente africano… San José fue el primero que plantó el grano de mostaza del cristianismo en tierras africanas… San José llevó por primera vez al Salvador a los gentiles en el valle del Nilo”.

El Abad Francisco escogió a San José como protector de todas las obras materiales, de desarrollo social y de promoción humana de Mariannhill, como eran templos, conventos, hospitales, escuelas, talleres, establos y granjas, porque San José fue el que alimentó, vistió y cobijó al Niño Jesús en Nazaret: “La gente dice que soy un exagerado a la hora de pedir dinero para los zulúes…; que soy un descarado… Con gusto me dejo llamar atrevido porque cada necesidad material se la encomiendo a San José.  En los últimos 19 años los negocios más redondos los he realizado con el carpintero de Nazaret… Comencé las edificaciones sin un centavo en el bolsillo y San José, mi constructor y arquitecto, me suministró siempre el dinero necesario para ello”.

El Abad Francisco escogió a San José como protector de todas las tareas realizadas en Mariannhill tendentes a la formación de religiosos santos, porque San José fue el que formó y educó al Niño Jesús con el ejemplo de una vida santa, humilde y silenciosa: “San José fue un hombre religioso y santo porque supo guardar silencio…  Ser silencioso es tanto como ser santo. Un monje silencioso es humilde, paciente, no hace mal ni se queja… San José enseña a nuestros novicios a ser buenos religiosos porque les educa en el silencio interior”.

El Abad Francisco escogió a San José como protector de toda la vida y actividad desarrollada en Mariannhill porque, realizada la travesía, se necesita un experto marinero y práctico que introduzca el barco en el puerto y San José es esa mano segura y experta que guía a personas y actividades hacia Dios, puerto feliz de toda navegación: “Quiero que todo el mundo se entere de que San José es un gran marinero. Pero mucho más aún le necesitamos como práctico y guía espiritual. Como tal nos puede hacer un excelente servicio, pues es el mejor patrono de la buena muerte. Y es que de eso depende todo, de poder morir bien. Este es el viaje más importante, el que cruza el mar de la eternidad. ¡Oh eternidad, mar inconmensurable! O mare, quam magnun et spatiosum!”

 Al fundar el Monasterio de Mariannhill, el Abad Francisco se embarcó en una aventura misionera que requería cantidad de medios materiales para poder ser llevada a cabo y que precisaba de religiosos santos para su puesta en práctica.  Y todo ello con la única finalidad de acercar la Salvación de Cristo a los pueblos africanos del sur del continente. Para llevar a buen puerto la nave de Mariannhill, así diseñada, el Abad Francisco se buscó como experto marinero y práctico a San José. Por ello Mariannhill reconoció desde un principio a San José como a su Protector.

 [SAN José: EL PRIMER MISIONERO EN ÁFRICA]

Recuerda el Abad que hubo un tal José, hijo de Jacob, que vendido a unos nómadas por sus propios hermanos, fue llevado a Egipto y llegó a ser jefe de la Casa del Faraón. Cuando años después se dio a conocer a sus hermanos, les dijo: “para vuestro bien me ha enviado Dios a Egipto delante de vosotros”. Estas palabras también las podía repetir con propiedad el mismo San José, pues para bien de la tierra africana y de todos sus moradores llevó al Redentor a un país en el norte del continente africano. San José llevó al Redentor a la tierra de los gentiles.

Y continúa el Abad diciendo que los Trapenses cuando llegaron a Sudáfrica, aunque poco era lo que tenían, era mucho en comparación con lo poquísimo que tenía San José: “… Cuando nosotros llegamos a esta parte de África y pudimos ofrecer descanso a nuestros cuerpos fatigados sobre la hierba, cubiertos con mantas y bajo tiendas, ¡qué ricos fuimos en comparación con San José! San José probablemente no tenía una tienda donde protegerse del sol y de la lluvia”.

Situado en el valle del Nilo, San José no se preocupó únicamente de atender las necesidades materiales de los tesoros que Dios le había encomendado a su custodia, Jesús y María; se preocupó también de la salvación de la gente que vivía a su alrededor, que atraídos por su lengua extraña y por su indumentaria diferente, se acercaban a El. A San José “no le podía ser indiferente si los indígenas conocían o no al Dios verdadero y al Salvador recién nacido”.

Y dirigiéndose a sus monjes el Abad les dice: “… vosotros habéis dejado atrás, igual que José, a vuestros familiares, vuestras posesiones y vuestra patria.  Incluso habéis dejado un continente de clima moderado y habéis venido a África, al mismo continente al que vino él, bajo ese mismo sol de justicia con casi idéntica temperatura a la que tuvo que soportar él”. Si San José llevó a los paganos al mismo Salvador, los trapenses misioneros de Mariannhill llevaron a Jesús a África. Y añade el Abad Francisco: “Cuando llegamos aquí, nuestros africanos sabían de San José y del niño Jesús tanto como hace 1800 años los habitantes de Heliópolis en el valle del Nilo. La única diferencia es ésta: San José llevó a Jesús, su luz y su gracia a los africanos en la punta noreste del continente y nosotros a los que viven en estas regiones del sur”.

Pasa ahora el Abad Francisco a poner de relieve otra dimensión de la comparación que está realizando entre la llegada de San José al norte de África y la llegada de los Trapenses, y señala que San José “no llevó otra cosa que sus pies heridos y su ropa gastada después de tan largo y duro viaje desde el país de los judíos.  Vosotros os acordáis muy bien de cómo, después de dos años de luchar contra los espinos y los cactus en nuestro hábitat anterior, estaban vuestros pies heridos y vuestros hábitos hechos jirones… ¿Acaso no es cada bautismo de uno de estos nativos que hasta ahora se tenían como cerrados e imposibles de convertir, una victoria del bien e incluso de los Trapenses?… De hecho, San José ha demostrado ser no sólo nuestro tutor, sino también nuestro guía misionero. Ha escuchado nuestra oración”.

La confesión que hiciera José, el hijo de Jacob, ante sus hermanos la pone el Abad en labios de San José y dirigida a los Trapenses: “Por vuestra salvación he sido enviado a África delante de vosotros”.  Esto significa para el Abad que San José se ha convertido en un modelo misionero para los Trapenses: “… para que de San José aprendáis el celo misionero”. Por todo lo dicho el Abad no dudó un momento a la hora de poner toda su actividad misionera bajo el cuidado y protección de San José: “Por esta razón queremos poner todo lo que tiene que ver con la conversión y la cristianización bajo la protección de San José: las escuelas, el instituto para los chicos y el colegio para las chicas, las chozas para predicar y más adelante la Iglesia para la misión”. Y vuelve el Abad a poner en boca de San José las palabras de aquel otro José, hijo de Jacob, para decirles ahora a los africanos: “Por vuestra salvación, por vuestro bien corporal y espiritual, Dios me ha enviado a vosotros y a África, para que tengáis en mí un padre, un tutor y un protector”. Se convierte así San José no sólo en una ayuda para la actividad misionera sino también en parte integrante del contenido mismo del mensaje a difundir con dicha actividad. El misionero ha de confiar en San José y ha de hablar sobre San José.

El Abad pide frecuentemente a San José, seguro de su influencia poderosa, por esta causa: “Estoy convencido de que tiene que ser un ferviente deseo de San José, a quien se considera como patrono de toda la Iglesia, que aquel continente, en el cual él mismo evangelizó durante siete años, reciba por fin la luz del cristianismo… Hemos empezado la letanía a San José precisamente por eso, para que él nos envíe buenos misioneros o candidatos para la Trapa.  Y tú, ¡oh San José, haz uso de tu influencia poderosa! ¡Es ahora cuando te necesitamos! Se trata de salvar millones de personas. Se trata de convertir la tierra que un día te dio cobijo. Se trata de demostrar, y de demostrar ante el mundo entero, el gran poder que tienes. Se trata de demostrar que quien se dirija a ti, de ninguna manera quedará defraudado”.

 P. Lino Herrero Prieto CMM

Misionero de Mariannhill