Misioneros de Mariannhill © 2014 | Políticas de Privacidad

Código de ejemplo | Política de Cookies
Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012.
Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información

Mariannhill no existiría sin el Abad Francisco Pfanner, pero el mismo Abad nos dice que Mariannhill no habría sido posible sin el auxilio de San José.

 

Cuando el Abad Francisco emprendió la tarea misionera en Mariannhill, tenía cuatro preocupaciones principales:

 

1.- la evangelización del pueblo Zulú,

2.- la recogida de todo el material necesario y los medios financieros,

3.- la formación de buenos religiosos,

4.- así como la orientación de todos hacia Dios.

 

Con el fin de obtener ayuda para ellos, el Abad Francisco buscó un poderoso protector y lo encontró en la persona de San José.

 

San José se convirtió, para el Abad Francisco, en el agente de todos los medios materiales y financieros que eran necesarios para las iniciativas sobre el desarrollo social y la promoción humana en Mariannhill, tanto para construcción de edificios: iglesias, conventos, hospitales, escuelas, talleres, establos, etc., como para empresas agrícolas, ya que San José era, como él dice, “el que alimentaba, vestía y albergaba al Niño Jesús en Nazaret”.

 

El Abad Francisco también escogió a San José como patrono de la buena formación de los monjes y las hermanas, porque San José era, como él dice, “el que educó al Niño Jesús con el ejemplo de una vida santa, humilde y silenciosa”.

 

Por estas razones, nosotros, los Misioneros de Mariannhill, invocamos a San José como nuestro poderoso protector.

San José, esposo de la Virgen María. Solemnidad.